miércoles, 30 de abril de 2014

Peticiones: Juan Pedro Delgado Espada

Hace ya algunas semanas que Juan Pedro Delgado me escribió para presentarme su novela juvenil El halcón negro. Siempre escuchamos la importancia de despertar el amor por la lectura entre los más jóvenes. En esto, la literatura juvenil tiene mucho que decir, así que esta obra viene que ni al pelo. Él mismo nos lo presenta como un libro dirigido a lectores a partir de 12 años. Se enmarca dentro de la colección Astor Junior (Ediciones Palabra) y ha sido incluido en el catálogo de novedades de marzo de la revista juvenil El templo de las mil puertas.
   Según el propio Juan Pedro nos cuenta, es una novela que entretiene a jóvenes y no tan jóvenes y, además, está teniendo una gran acogida: http://www.libros-mas-vendidos.com/libro-halcon-negro-juan-pedro-delgado-espada/.
   Esta es la sinopsis que viene en la contraportada del libro:
Inglaterra, año 1066. Thomas es un joven pastor de catorce años. A pesar de ser sajón, un pueblo acostumbrado a luchar, le da miedo combatir. Una mañana de finales de septiembre, miles de normandos invaden sus tierras y capturan a su padre. A partir de entonces, su vida da un giro de 180 grados. Su huida hacia los bosques, su aprendizaje en el manejo de las armas, su lucha por la supervivencia, el enfrentamiento contra los normandos, el primer amor... serán los grandes temas que regirán su existencia desde ese momento.
   Juan Pedro Delgado es un autor sevillano que se licenció en Ciencias de la Información, en la Universidad de Sevilla, y ejerce como periodista llevando a cabo labores de consultoría de comunicación y edición de publicaciones. Además es cofundador de la revista Fila Siete, una publicación dedicada a la crítica de cine y TV. Recientemente ha terminado su segunda novela juvenil titulada El último pirata.
   Y sin nada más que añadir, os incluyo todos los datos técnicos de este libro:

HALCÓN NEGRO
Autor: Juan Pedro Delgado Espada 
Editorial: Ediciones Palabra S.A.
Colección: Astor Junior
192 páginas. Encuadernación rústica.
Formato: 21x14 cm.
Precio: 9,90€

lunes, 28 de abril de 2014

Capítulo XVI: Y la venta se hizo castillo y Maritornes se convirtió en dama

Ni cardenales, ni palizas, ni malas experiencias; aunque no pueda ni con los dientes, don Quijote no se da por vencido y sigue con sus visiones y sus ideas caballerescas. Cuando los ojos le hacen chiribitas, es mejor rezar todo lo que se sepa porque, seguro, habrá leña para repartir.
   Nuestro hidalgo es lo que tiene, mucha imaginación, y en esta ocasión Cervantes la utiliza sobre todo para el humor, creando unas de las confusiones más divertidas de la novela y dando paso a esos maravillosos "actores secundarios" con los que cuenta este libro.
   Una vez en la venta, reciben los cuidados de la ventera, su hija y la moza Maritornes porque, si recordáis, nuestro hidalgo tenía golpes hasta en el paladar. Aunque la tal Maritornes no se parecía a Venus, precisamente:
"(...) ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta, y del otro no muy sana: verdad es que la gallardía del cuerpo suplía las demás faltas; no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera".
ahí donde la veis, tenía sus seguidores y "ofrece" sus encantos a un arriero que se sentía muy solito. Cuando ya estaban todos dormidos, los "amantes" se buscan en la oscuridad. Pero quien estaba esperándola era nuestro hidalgo que, con tantos dolores, se le habían desatado las ideas caballerescas y pensaba que la dama del castillo en el que se encontraba se había enamorado locamente de su gallarda figura y venía a ponerle la miel en los labios, o en donde cayera. Así que, ni corto ni perezoso:
"Topó con los brazos de Don Quijote, el cual la asió fuertemente de una muñeca, y tirándola hacia sí, sin que ella osase hablar palabra, la hizo sentar sobre la cama, tentóle la camisa y ella era de arpillera, a él le pareció ser de finísimo y delgado cendal".

   Don Quijote venga a tentar y ella venga a intentar huir, pero:
"(...) era tanta la ceguedad del pobre hidalgo, que el tacto, ni el aliento, ni otras cosas que traía en sí la buena doncella, no le desengañaban, las cuales pudieran hacer vomitar a otro que no fuera arriero (...)".

   Como nuestra pobre Maritornes "estaba congojadísima y trasudando de verse tan asida", su enamorado arriero decide darle un buen mamporro en los morros a don Quijote a ver si suelta de una vez a la moza y pueden folgar sin problemas, que era de lo que se trataba. Pero la escandalera que se monta entre el arriero dando pa'l pelo al caballero andante, Sancho (recién despertado por el ruido) dando de lo lindo a Maritornes y esta defendiéndose hacen que el ventero monte en cólera, aparezca por el "berengenal" y se líe, él también, a golpear a quien se le ponga a tiro.
   ¿Quién falta en este lío? ¿Venga pensad? Eso es, la Santa Hermandad que parece no existir punto en el mapa en el que no tenga a uno de sus enviados. Y así acaba esta historia por hoy, pero, como veis, promete mucho más. ¿Qué hará el cuadrillero de la Santa Hermandad? ¿En qué condiciones se ha quedado don Quijote? ¿En dónde se han metido todos los demás?
 

domingo, 27 de abril de 2014

Mil soles y mil satisfacciones

Eso es lo que yo me he encontrado en este libro, un montón de soles espléndidos, como indica su título, y miles de pequeñas satisfacciones mientras iba devorando, una tras otra, las 408 páginas de esta novela que me ha tenido con el corazón pillado desde el principio hasta el fin. Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini, ha sido un regalo, una suerte y un placer.
   Este autor afgano se me cruzaba sin parar por la blogosfera. Parecía que me hacía guiños continuamente. Daba igual la obra, él me tentaba una y otra vez desde reseñas como la de Tatty de El universo de los libros o como la de Mientras leo, de Entre montones de libros. Siempre andaba por ahí llamándome con insistencia. Así que le hice caso; es inútil resistirse a determinadas tentaciones.
   Cuando lo empecé, fui metiendo la cabeza, poco a poco, en la vida de una niña que prácticamente estaba recluida en una pequeña casa y cuyo sol era la visita semanal de un padre que vivía lejos de allí con su familia "legal" y su hijos "legítimos". Poco a poco, fui viviendo los cambios en la vida de Mariam, sus decepciones, sus desilusiones, su resignación al aceptar lo que parecía su destino. Cuando ya estaba totalmente enamorada de este personaje y me comía las uñas viendo lo que le pasaba, apareció Laila, una niña llena de vida, de ilusiones y de vitalidad que hizo que me olvidara un poco de Mariam. Una joven que ve cómo su vida da un vuelco increíble por culpa de la guerra y se van al traste todos los planes que había hecho. En una misericordia infinita, el autor une las vidas de Mariam y Laila para que pueda seguir los pasos de las dos al mismo tiempo. Una serie de circunstancias hacen que terminen viviendo en la misma casa, bajo el yugo del mismo hombre, y que se conviertan en algo más que amigas, en casi hermanas, y que esto les sirva para enfrentarse a todo lo que se les viene encima, que no es poco, una con más resignación que la otra, pero, al final, también con mayor fuerza y coraje.
   Mariam y Laila son dos mujeres que se enfrentan de diferente manera a la vida que les ha tocado en suerte, en un país como Afganistán y en un momento de conflictos políticos y bélicos. La primera se ve casada con un zapatero violento y retrógrado que le lleva treinta años y que solo espera de ella que le dé hijos. Laila es una joven enamorada del que ha sido su compañero de juegos, al que ve abandonar el país para huir de la guerra y que la pérdida de toda su familia hace que termine casada con ese mismo viejo zapatero ruin, esposo de Mariam. Así es como las dos unen sus vidas y luchan juntas contra todo lo que se les viene encima.
   En todo este recorrido, la cantidad de emociones y sentimientos que hemos vivido las tres juntas ha sido enorme. Hemos reído, nos hemos enamorado, hemos llorado, hemos tenido miedo, mucho miedo, rabia, desesperación... La conexión con Mariam y Laila ha sido tal que, al acabar el libro, le he dicho adiós a dos buenas amigas. Había leído que Hosseini  tenía una habilidad especial para transmitir emociones, para hacer que amásemos a sus personajes, pero no imaginaba hasta qué punto. Son tan reales, tan de carne y hueso, que es imposible no sentirlas a tu lado.
Foto tomada de  www.nationalgeographic.com
   Pero la genialidad del escritor no está solo en la creación de personajes auténticos, también en su fenomenal manera de describir los paisajes. La colina en la que vivía Mariam, está perfectamente clara en mi cabeza, con el arroyo cercano bordeado de álamos y la vista completa del pequeño pueblo bajo sus pies. Igual me ocurrió con el valle de Bamiyán en donde Laila contempla un paisaje lleno de cultivos, de azoteas cubiertas de cosechas puestas al sol, de pequeños arroyos salpicados de mujeres lavando ropa.
   El lenguaje claro, sin artificios, pero cargado de emotividad de Khaled Hosseini, ha hecho que metiera la cabeza por una pequeña ventana para ver paisajes, ciudades y barrios y, al mismo tiempo, sintiera el aire, los olores y los sonidos que han rodeado a nuestras heroínas a lo largo de toda la novela. Por último, no podía marcharme de esta historia sin dedicarle una mención especial a las madres de nuestras protagonistas que fueron, en muchos casos, casi más crueles que los hombres de la historia, teniendo en cuenta que te causa más dolor quien más quieres y quien más te debe querer.
   Cuando me encuentro con un buen libro como este y con un gran escritor, me resulta muy difícil encontrar un buen broche a la reseña. Solo os diré que terminé el libro con una sonrisa de satisfacción y una lagrimilla cayendo despacio por mi cara. No solo me despedía de dos buenas amigas, también de una gran prueba de amor y sacrificio. Ahora espero de vosotros que me contéis vuestras impresiones, si lo habéis leído, o vuestras ganas de hacerlo, si os he transmitido bien mis sensaciones. Por aquí os espero.

miércoles, 23 de abril de 2014

¡Feliz día del libro!

Hoy es un día muy especial para todos los que amamos los libros. Para mí es algo así como el día de nuestro patrón: se le celebra, se le agasaja con fiestas y actos importantes, se le rinde culto. Buscando homenajes originales, espectaculares o impresionantes, le he dado muchas vueltas a la cabeza para escribir una gran entrada a la altura de las circunstancias, pero últimamente no consigo expresar correctamente lo que siento. 
   Así que he decidido recurrir a los "maestros", a los que saben, a los que usan el lenguaje como se debe y crean eso que amamos tanto: los libros. Estoy segura de que hay miles de párrafos más apropiados que los que he seleccionado. Posiblemente algunos de vosotros tenéis en mente miles de ejemplos mejores, más representativos. Yo he elegido los últimos leídos que se han acercado a lo que yo siento cuando estoy entre libros y en los lugares que los guardan. He seleccionado los que me impresionaron y me despertaron las ganas de estar en el lugar del protagonista. Espero que los disfrutéis.
"Queremos libros escritos para nosotros que dudamos de todo, que lloramos por nada, que nos sobresaltamos ante el más mínimo ruido. Queremos libros que hayan costado mucho a su autor; libros en los que se hayan depositado sus años de trabajo, su dolor de espalda, sus crisis, su temor a veces a la idea de perderse, su desánimo, su valentía, su angustia, su cabezonería y el riesgo que ha asumido de fracasar. Queremos libros espléndidos que nos sumerjan en el esplendor de la realidad y que nos mantengan ahí; libros que nos demuestren que el amor obra en el mundo al lado del mal, muy cerca, a veces de forma indistinta". La Buena Novela, Laurence Cossé.
"Por mucho que hubiese un ordenador, cosa que no existía en las bibliotecas que Brunetti visitó como estudiante, el olor seguía siendo el mismo: los libros viejos siempre le provocaban nostalgia por los siglos en los que no había vivido. Estaban impresos en papel fabricado con trapos viejos que se hacían trizas, se golpeaban, se mezclaban con agua y se batían una y otra vez. Con esa pasta se formaban enormes hojas sobre las que se imprimía, y después se doblaban incontables veces y se cosían y encuadernaban a mano. "Todo ese esfuerzo para dejar constancia y recordar quiénes somos y qué pensamos", reflexionó". Muerte entre líneas, Donna Leon.
"Este lugar es un misterio, Daniel, un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. Hace ya muchos años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizá tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon. Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar, los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu". La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón.
"Marta queda sola, envuelta en denso silencio, olor a cerrado y ante la triple pared de libros, que parecen escrutar a la intrusa. Se siente pequeña, desalmada (...). Cavilando en ello Marta se desplaza a lo largo de los estantes. Magníficas encuadernaciones con blasones reales estampados. Desorden, aunque cierta agrupación por temas o reinados (...). Abre una hoja de la alta ventana e irrumpe un alegre rumor de agua a borbotones. Se sienta en el sillón y enciende la lámpara". Real Sitio, de José Luis San Pedro.
"Durante el período que pasamos en la abadía, siempre vi sus manos cubiertas por el polvo de los libros, por el oro de las miniaturas todavía frescas, por las sustancias amarillentas que había tocado en el hospital de Severino. Parecía que sólo podía pensar con las manos. (...). De pronto comprendí que a menudo los libros hablan de libros, o sea que es casi como si hablasen entre sí. A la luz de esa reflexión, la biblioteca me pareció aún más inquietante. Así que era el ámbito de un largo y secular murmullo, de un diálogo imperceptible entre pergaminos, una cosa viva, un receptáculo de poderes que una mente humana era incapaz de dominar, un tesoro de secretos emanados de innumerables mentes, que habían sobrevivido a la muerte de quienes los habían producido, o de quienes los habían ido transmitiendo". El nombre de la rosa, Umberto Eco.


lunes, 21 de abril de 2014

Capítulo XV. Y la lió Rocinante

Sí, parece mentira, ¿verdad? Tan tranquilito como parecía. Rocinante se "desata" y mete a su amo y al escudero de su amo en un buen lío. Estaban todos descansando a la sombra de unos árboles, comiendo alguna cosilla ligera, cuando Rocinante siente la flecha del amor y se lanza como un loco a "meter la pezuña" entre las patas de una yeguas que pastaban por allí cerca: 
"Sucedió, pues, que a Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras jacas, y saliendo, así como las olió, de su natural paso y costumbre, sin pedir licencia a su dueño, tomó un trotillo algo pacadillo, y se fue a comunicar su necesidad con ellas; mas ellas, que a lo que pareció, debían de tener más gana de pacer que de él, recibiéronle con las herraduras y con los dientes, de tal manera que a poco espacio se le rompieron las cinchas, y quedó sin silla en pelota."
   ¡Ay! Si eso le pasara a más de uno, fuera caballo o no. En fin, sigamos. 
  Los dueños de las jacas, unos gallegos de armas tomar, no están por la labor de que mancillen a sus niñas así que, ni cortos ni perezosos, le dan pa'l pelo al "salidillo" de Rocinante y provocan el enfado de don Quijote que lo está viendo todo desde lejos. Se lanza a defender a su rocín y se lleva como premio una buena lluvia de palos que comparte generosamente con Sancho Panza.
   Y aquí comienza uno de los muchos parlamentos llenos de ingenio que existen en el Quijote, una de esas grandiosas conversaciones entre amo y sirviente que nos presentan la esencia de cada personaje y que veremos evolucionar a lo largo de la novela.
   Como don Miguel lo hizo mucho mejor que yo, prefiero dejaros unos fragmentos de esta genial charleta. Que lo disfrutéis.
"--A lo que veo, amigo Sancho, estos no son caballeros, sino gente soez y de baja ralea; dígolo, porque bien me puedes ayudar a tomar la debida venganza del agravio que delante de nuestros ojos se le ha hecho a Rocinante. 
--¿Qué diablos de venganza hemos de tomar-- respondió Sancho--, si estos son más de veinte, y nosotros no más de dos, y aun quizá no somos sino uno y medio?"

   Pero don Quijote insiste:
"(...) cuando veas que semejante canalla nos hace algún agravio, no aguardes a que yo ponga mano a la espada para ellos, porque no lo haré en ninguna manera, sino pon tú mano a tu espada y castígalos muy a tu sabor (...)".

   Y Sancho también:
" Señor, yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimular cualquiera injuria, porque tengo mujer e hijos que sustentar y criar". 
   
   ¿Hay motivo más fuerte que ese?
"(...) en alguna de las ínsulas que te tengo prometida, ¿qué sería de ti si, ganándola yo, te hiciese señor della? Pues lo vendrás a imposibilitar por no ser caballero, ni quererlo ser, ni tener valor ni intención de vengar tus injurias y defender tu señoría;(...)".
"En este que ahora nos ha acontecido-- respondió Sancho--, quisiera yo tener este entendimiento y ese valor que vuestra merced dice".

   Y añade:
"Señor, ya que estas desgracias son de la cosecha de la caballería, dígame vuestra merced si suceden muy a menudo, o si tienen sus tiempos limitados en que acaecen; porque me parece a mí que a dos cosechas quedaremos inútiles para la tercera (...)".

   En estas estaban cuando deciden ponerse en marcha, como pueden, y buscar un refugio para pasar la noche. Encuentran una pequeña venta que, naturalmente, don Quijote confunde con un castillo y así les dejamos, discutiendo si es venta o si es castillo; en su línea, ¡vaya!
   ¿Os animáis a leerlo de nuevo? Os aseguro que no os defraudará.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...