Desde que conocí a Lope en el instituto, me impresionó su vida. Desde que leí su poesía y su teatro, me impresionó su obra. Lope de Vega no era un escritor cualquiera, era alguien que personificaba la palabra "vivir", en su propia vida y en la de sus obras. Ahora que tan de moda está: "vivir al límite", "pedir perdón mejor que pedir permiso", "arrepentirse de lo que has hecho y no de lo que has dejado de hacer", Lope habría encarnado la personificación de todas estas consignas que te empujan a comerte la vida a mordiscos. Fue soldado, secretario de importantes diplomáticos y finalmente sacerdote. Y, en medio de todos estos trabajos, dramaturgo y poeta. Enamorado de las mujeres, tan pronto su despecho y sus celos le llevaban al destierro, como su amor y su pasión le llevaban a raptar a su amada. Y todo ello provocaba grandiosas obras literarias. Desde que leí cómo había sido y qué había hecho, me conquistó; no por su "talle", sino por su ingenio. Y me sedujo, no por su voz, si no por sus textos. Lope de Vega me pareció el colmo del hombre de mundo, inteligente y divertido, encantador y un poco canalla. A los 16 años, es difícil resistirse a alguien así, y me empapé de sus poemas y de su teatro.
Hace unos días, volví a toparme con la película que se hizo sobre su vida. Si ya me había decepcionado en la gran pantalla, no mejoró en absoluto en la pequeña. Recordaba no haber sentido nada de esa pasión por la vida del joven Lope, ni en la expresión del actor, ni en la fuerza de los diálogos. ¿Dónde estaba ese descaro teatral que le hacía enmendar la plana al mismo Cervantes? Esbozado en un par de escenas, en las que la fuerza la ponía el grandísimo actor Juan Diego. ¿Dónde estaba ese amor arrebatado hacía Elena Osorio que originan los versos que le llevan al destierro? Reducido a unas cuantas escenas de sexo, interpretadas por el protagonista con la misma cara que las de lucha con espada. ¿Dónde ese amor loco e impulsivo por Isabel de Urbina que hace que la rapte para casarse después con ella ? Dibujado en un par de miradas lánguidas hacía la dama y en el simulacro de un asalto novelesco a su alcoba.
Quizás yo esperaba demasiado; puede que mi imaginación hubiera diseñado otra recreación más "novelera"; quizás mi banda sonora era más épica y más potente. Lo único cierto era que me estaba bebiendo un tinto de verano cuando esperaba dar un buen sorbo de Vega Sicilia. Y así, con un extraño sabor de boca, apenas pude disfrutar de la estupenda recreación del Madrid del siglo XVI, ni tampoco de unos exteriores tan familiares para mí por ser los que me habían visto montar tantas veces en bicicleta y a los que había ido de excursión otras tantas.
SONETO
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Quién escribió esto, es imposible que caminara por la vida con la apatía y la desgana del Lope dirigido por Andrucha Waddington.





