Saltar de mi última entrada sobre los Reyes Magos al Coronavirus me ha producido un vértigo espantoso. Mi situación personal no me ha dejado escribir estos últimos meses y, de repente, me veo frente a la hoja en blanco del ordenador. Es curioso que esta crisis "global" sea la que me da el empujón que necesitaba. ¡Cómo es la vida!
Son momentos de grandes frases, de palabras llenas de valores, de responsabilidades propias y comunes. Pero también de miedos, de dudas, de nerviosismo, frente a los que hace tanta falta un punto donde apoyarse. Yo encuentro el ánimo, el consuelo, la energía en los libros, en la música, en el cine y en los míos, por supuesto, quienes estaremos a prueba de tolerancia y paciencia durante estos días de encierro. Las posibilidades que circulan por las redes son infinitas, con enlaces a museos, revistas, opera, libros, etc., y que nos van a ayudar a muchos a sobrellevar todo esto. Para mí, además, mi tabla de salvación será comunicarme con vosotros, con quienes queráis pasar por aquí, y contaros mis propuestas de cada día. Quien sabe, quizás también resulte ser tabla para otros.
Y para empezar, qué mejor que unos libros sobre coraje y superación, sobre la lucha contra las zancadillas que a veces pone la vida. Qué mejor que ver cómo otros superan los obstáculos y salen adelante, no sin sudor y lágrimas, es cierto, pero, a estas alturas, todos sabemos que así funciona el mundo, o deberíamos saberlo.
Mi primera heroína tiene que hacer frente a unas reglas sociales opresoras, a una familia rancia y anticuada y a la Primera Guerra Mundial, ahí es nada. En La colina del almendro, Maite Esteban no se conforma con que Mary Ellen, hija del conde de Barton, pierda todos los privilegios de su clase social, y que tenga que "batirse el cobre" para sobrevivir, cosa que hace muy dignamente por cierto, sino que además la sitúa en la Gran Guerra para que sus opciones se reduzcan aún más. Como Maite apreta pero no ahoga, Mary podrá contar con personas nobles en las que apoyarse, a las que he cogido cariño con el paso de las páginas; personajes muy creíbles y congruentes cuyo papel en la trama es siempre esencial: aquí no hay personajes de relleno, todos están ahí para mostrarnos algo.
El argumento, tan solido como los personajes, tiene ese toque romántico que nos da un respiro en medio del drama y que hizo que la novela me enganchara desde el principio. Sus toques costumbristas y los diferentes escenarios en los que se desarrolla también sirvieron para que disfrutara muchísimo de esta novela.
A mi segunda heroína os la presentaré más adelante. También ella es un ejemplo de coraje y también vendrá acompañada de unas circunstancias peliagudas, entre ellas, un asesinato. Pero..., paciencia, que esta es otra historia.
