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domingo, 10 de febrero de 2019

La Tigresa y el Acróbata


Hay veces que necesito cambiar el tercio de mi lectura. Cuando enlazo novelas que solo me entretienen, el cuerpo me pide sacudidas; tampoco demasiado fuertes, no hace falta exagerar, pero sí algo que me despierte, que me estimule. En esa búsqueda, mientras pasaba el dedo por el listado de libros que me ofrecía la tienda online, me encontré con Susanna Tamaro y, por mi experiencia, supe que no me defraudaría.
   La portada que tenía delante era de un azul plomizo, pero que me resultaba tranquilizador. La imagen era la de un tigre que se paseaba por ella majestusoso y, bajo el título, una leyenda decía: "Entre la libertad y el poder, he elegido la libertad". Y así fue como, con el espíritu dispuesto a emocionarse, empecé a leer La tigresa y el acróbata. 
   Siempre me ha sorprendido la fuerza de los sentimientos que esta escritora, aparentemente tan frágil, imprime en sus libros. Con un lenguaje sencillo, lleno de poesía y de plasticidad, crea una maravillosa fábula para hablarnos de las cuestiones importantes de la vida. A través de las vivencias de una tigresa, la autora nos ofrece toda una cadena de reflexiones éticas y morales sobre la propia existencia, sobre nuestro destino, sobre nuestra capacidad real de poder elegir o si, por el contrario, seguimos unas normas impuestas desde siempre.
   Vale, sí, dicho así "da miedito"; suena pomposo y muy sesudo. Seguro que algunos habéis salido "por por patas" del blog. Pero nada más lejos. Es una fábula, una de esas bonitas fábulas que leíamos de niños en el cole, protagonizadas siempre por animales y con su moraleja y todo.
   Este hermoso y temible animal nos cuenta su vida con mucha naturalidad, casi con inocencia. Desde su nacimiento y los primeros días de vida junto a su madre y su hermano, ella siente que no es cómo los demás. Aprende las "mañas" propias de su especie, presta atención a las enseñanzas y consejos de su madre, pero sus ganas de saber siempre el porqué de las cosas, su gran curiosidad, parecen ir contra su naturaleza, ir más allá de lo que se espera de ella, de lo que se supone que debe hacer. 
"¿Se puede vivir fingiendo ser algo que no eres? Renegar de la propia naturaleza para ir al encuentro de una nueva de la que no conocía el rostro.
(...)
¿Una abeja sabe porqué es atraída por la flor? De repente, una energía misteriosa te llama y no puedes resistirte a su voz. Lo que a otro le parece locura, a ti te parece el único camino que recorrer".

  Tenía claro que Susanna Tamaro se había propuesto hacerme reflexionar sobre lo que siempre ha preocupado al ser humano. Así que recogí el guante y me acomodé para disfrutar de sus recursos literarios: sus elegantes metáforas, su lenguaje poético, su ternura. La autora había elegido a un animal poderoso y temido, que lo tenía fácil para seguir sus instintos y vivir cómodamente según su naturaleza. Sin embargo, la tigresa "necesita" descubrir lo que hay más allá de la línea por donde sale el sol cada mañana. No siente la necesidad de cazar grandes animales que demuestren quién manda en la taiga; se conforma con cazar para sobrevivir y poder continuar su marcha hacía el este.
   Como era de esperar, en su viaje se encontrará con el bien y con el mal; con almas gemelas que, curiosamente, pertenecen a un mundo opuesto al suyo, y almas oscuras y miserables, independientemente de la especie a la que pertenezcan. Cuando conoce a El Hombre, quien se supone que es su mayor enemigo se convierte en su apoyo, su guía y su maestro. El único que la comprende, que siente las mismas inquietudes que ella:
"¿En serio, ningún miedo? (...). __ El hombre suspiró: "Uno, y siempre el mismo. No a la muerte, sino a no conseguir ser yo mismo".
  El relato es pura filosofía. E insisto, no para echar a correr, sino para saborearla despacito, a nuestro propio ritmo, de una manera fluida y natural, a medida que nuestra tigresa (porque se hace nuestra) va encontrándose obstáculos y trampolines en su camino y va aprendiendo a conocerse mejor. 
"Tener unos ojos y tener una mirada no es lo mismo (...). Los ojos están ligados a las manos, mientras que la mirada está ligada al corazón. La mirada no conoce distancia ni barrera. Los ojos, al contrario, miden cada cosa. Si encuentran un espacio vacío, construyen rápidamente un muro".
   Pero, ¡qué sabia! ¡Qué a gusto he ido aprendiendo con ella! Porque me era difícil seguir el relato sin hacerme también las mismas preguntas. 
   En resumen, una aventura que me ha mostrado el valor que hace falta para dejar lo que conoces y arriesgarte ante lo desconocido; ese mantra tan popular ahora de "salir de la zona de confort". Aunque yo me preguntó: si de verdad fuese una zona de confort, ¿necesitaríamos salir a buscar algo diferente?
Yo ahí lo dejo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

"Anima mundi": la angustia hecha novela

Anima mundi, Susanna Tamaro.
Con esta novela me ha pasado una cosa muy extraña que no me había pasado hasta ahora: no me he dado cuenta de que ya la había leído hasta que no iba por la mitad del libro. De traca, vaya.
   ¿Por qué? Pues, sinceramente, porque creo que mi subconsciente necesitaba olvidarla: en ella se describe la angustia total. La novela nos presenta los sentimientos de un hombre de mediana edad que recuerda su infancia y juventud, sus comienzos en Roma, lejos de su casa y su huida posterior del ambiente en el que se encontraba. Y digo "los sentimientos" porque es exactamente eso lo único que hay en todo el libro; la historia que se nos cuenta es la excusa de la autora para hablarnos de estados de ánimo, situaciones del alma, pensamientos y sentimientos de varios personajes que se cruzan en la vida del protagonista.
   Yo ya conocía a esta autora. Había leído hace mucho tiempo Donde el corazón te lleve y la disfruté muchísimo, me encantó el tema, la dulzura con la que estaba tratado todo, la elegancia de su lenguaje, en fin, fue una novela tierna que me emocionó. Posiblemente esperaba algo parecido en esta novela, quizás no tan emotivo pero sí algo menos angustioso. Porque eso es lo que he percibido a lo largo de toda la historia: angustia, angustia y desesperanza.
   La novela se divide en tres partes, cada una relacionada con un elemento de la naturaleza: fuego, tierra y viento. Cada uno de esos elementos se corresponde a su vez con un estado de ánimo del protagonista. El principio del libro es atormentado y lúgubre. El protagonista (que nos va contando su historia) se presenta amargado y resentido, marcado por la falta de cariño en su vida, ya desde la infancia: "Crecí en medio del terror". Eso lo dice todo. Su adolescencia era furia y destrucción, como el fuego.
   Siento decíroslo, pero esto no mejora, al menos para Walter, el protagonista. La desazón, la sensación triste y demoledora que lo envuelve en los primeros capítulos durará a lo largo de todo el libro. Incluso, en los momentos en los que consigue alguna victoria, algún momento de aliento, después cae más hondo y más fuerte. El ambiente que nos describe en torno a los intelectuales de moda, al mundo de la televisión y del cine está lleno de hipocresía, de trepas, de cambios de chaqueta. El amor le da un poco de calma durante unos días, pero su pérdida le devuelve a la desesperación.
   ¿Hay algo bueno en esta novela? Me preguntaréis. Pues lo hay. ¿Es una buena idea leerla "a pelo" o es necesario primero darse un buen chute de cariño, confianza y alegría espiritual? Pues posiblemente.

   Para mí ha sido duro. Lo reconozco. Ha habido momentos en los que he estado a punto de tirar la toalla, pero la maestría de esta mujer al escribir, al utilizar el lenguaje con la precisión de un cirujano cuando opera, me enganchó, hizo que sintiera esa angustia y desesperación, que necesitara llegar al final para saber si había sido capaz de superar las distintas bombas de relojería que le plantaba la vida, para saber si era capaz de quitarse de encima el lastre de su familia y de las circunstancias en las que creció. Sí sí, y no es masoquismo, os lo aseguro, no aguanto nada el dolor, ni pizca. La cabeza se me llenaba de preguntas ¿De verdad estamos tan condicionados por nuestro entorno como para no poder controlar nuestro destino? ¿El protagonista hubiera sido diferente si hubiera recibido cariño, caricias, besos?
   No puedo recomendar esta novela y no puedo dejar de recomendarla, porque es un estudio filosófico del alma como he visto en pocas ocasiones. Eso sí, es solo para espíritus fuertes, con carácter resistente, con un estado de ánimo alto y con ganas de profundizar en la naturaleza humana. Si os decidís a leerla, poneos cerca un "copazo" de lo que más os guste y os relaje, nada de café o coca-cola con cafeína. Casi mejor unos bombones, que dicen que el chocolate sube la moral. Y luego me contáis qué tal. ¿De acuerdo? Os espero.

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