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jueves, 12 de septiembre de 2013

La felicidad es un té contigo

Este libro de Mamen Sánchez me llegó por casualidad. Estas cosas que pasan, bastante a menudo, cuando ya has planeado una cosa concreta y surge algo que todo lo desbarata. Yo tenía, más o menos, un plan de ataque y tenía, más o menos, ganas de empezarlo. Sin embargo, este libro estaba encima de la mesa, por casualidad, y mi hada madrina bloguera me lo prestaba, por casualidad. Así empecé a leer esta historia que se presentaba como "la novela más alegre del año" y provocadora de carcajadas, aunque no fue así en mí caso, la verdad. 
   Empecé a leer con un poco de prevención por distintos comentarios de aquí y de allí. Aunque intento no dejarme influir, a veces me es muy difícil despojarme de "habladurías". Y me encontré con una historia diferente: vidas dramáticas en muchos casos, aburridas y rutinarias en otros, revestidas de un toque cómico, incluso esperpéntico, que hace que nos traguemos la píldora más fácilmente. Una historia que te hace sonreír de ternura en muchas ocasiones, pero que las más de las veces nos muestra una realidad bastante cruda envuelta en formato de comedia bastante agridulce.
   Pero no me malinterpretéis, es una novela agradable, amable y con mucho encanto; una novela que se disfruta, yo al menos así lo he hecho. Está escrita con un ritmo muy rápido, un lenguaje muy popular, lleno de expresiones de la calle, de abundancia de punto y seguido, de pocos diálogos y de mucha acción, que la hacen muy fácil de leer, muy ligera y muy cercana. A los personajes se les termina queriendo y a las situaciones, tolerando. A veces, son demasiado increíbles, como la del inspector del policía con el supuesto cerrajero, o la del inglés algo estirado que termina cantando flamenco en un tablao, rodeado de una familia gitana en los cármenes de Graná.
   Pero vayamos por partes. La historia nos cuenta cómo un editor británico decide abrir una revista literaria en Madrid para apoyar la expansión de su editorial aquí en España; de cómo contrata a cinco mujeres (a la cual más particular) para que se encarguen de sacarla adelante y de cómo, tras un rotundo fracaso, envía a su hijo (típico señorito inglés acostumbrado a participar en regatas y deleitarse con "manjares" del tipo sandwich de salmón ahumado con queso a las finas hierbas) a que cierre la revista y despida a sus empleadas. Lo que ingenian estas para evitarlo, los personajes que se entremezclan en la historia, el resultado final y, sobre todo y especialmente, los mantelitos de ganchillo que colocan estas mujeres encima de la fotocopiadora rayan el esperpento.
   Y sin embargo, fueron precisamente estos "desentonos" los que me arrancaron la sonrisa, o la sorpresa o, incluso, la desesperación ante determinadas actitudes o acciones, haciendo que me metiera mucho más en la novela: hasta les hubiera echado una bronca si hubiera podido. Cuando acabé el libro, pensé sinceramente que no había leído otra cosa que una típica comedia de enredo usada para envolver una serie de vidas y situaciones dramáticas y, por desgracia, bastante comunes, pero que me había dejado un buen sabor de boca.
   Sé que es un libro muy leído y muy comentado en diferentes blogs, precisamente por eso, espero como agua de mayo vuestra opinión. 
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