Mostrando entradas con la etiqueta Khaled Hosseini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Khaled Hosseini. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de agosto de 2015

Una relación para la eternidad

No era la primera vez que nos encontrábamos, por eso, cuando lo vi, sentí un nudo en el estómago. La vez anterior había sido mágica y las sensaciones de tenerlo entre mis manos volvieron a mi cabeza con todas sus fuerzas. Allí estaba, junto a otros compañeros, destacando sobre todos, ¿cómo podía resistirme? Es más, no quería resistirme, así que lo cogí del mostrador y me lo llevé corriendo a la caja: Khaled Hosseini se venía conmigo esa tarde. Me daba igual lo que contara la contraportada, el flechazo que sentí con Mil soles espléndidos fue tal que estaba decidida a lanzarme de nuevo a sus páginas, porque estaba segura del resultado.
   Y ha vuelto a pasar. Me he vuelto a enamorar perdidamente. Cuando alguien escribe con la elegancia y la dulzura de Hosseini y, al mismo tiempo, con esa fuerza y ese realismo, es difícil resistirse. La facilidad de este hombre para crear personajes de carne y hueso con los que conecto desde las primeras páginas, no deja de sorprenderme.
   En Y las montañas hablaron, todo empieza con un cuento, un simple cuento inocente que un padre les narra a sus hijos en su viaje a la ciudad. Abdulá y su hermana Pari escuchan ensimismados la historia sin saber que es el germen de sus propias vidas y el origen de esta narración. A partir de aquí, comienza un relato que irá deslizándose suavemente a lo largo del libro y uniendo la vida de varios personajes que se cruzarán a lo largo de los años. La vida de Pari irá enlazando las diferentes historias de estos protagonistas, que van a llenar los huecos unos de otros, para que tengamos una visión completa y redonda de lo que sucedió en la mansión de los Wahdati, a partir de un día de otoño de 1952.
   La pequeña Pari es dada en adopción por su familia, para evitar que muera de hambre o de frío en uno de esos crudos inviernos de Shadbagh. A partir de aquí, el autor nos describe las vidas, lugares y sentimientos de todos los personajes que intervienen en la novela, personas reales, con sus bondades y sus miserias y que, contándonos cada uno su propia historia en primera persona, van completando los vacíos que han dejado sus compañeros, además de darnos diferentes puntos de vista sobre lo que pasa en la novela.
   Como ya hizo en Mil soles espléndidos, nos describe los ambientes y los paisajes con tanta maestría que parece que estoy sentada en el árbol legendario de la aldea, o que paseo por las lujosas estancias de la mansión o por las desoladoras salas del hospital de Kabul. Como en otras ocasiones, también nos describe los horrores de las guerras, un poco de la historia de su país, bastante de las costumbres y rasgos de su cultura y, según yo creo, un poco de su propia historia personal.
   Khaled Hosseini ha ido entrecruzando historias y vidas desde Afganistán a París, desde San Francisco a la isla de Tinos, a través de pequeños guiños del destino, de pequeños caprichos del azar que cierran el círculo que empezó con Pari y Abdulá. 
   Como en la vez anterior, he caído a rendida a sus pies. Y, gracias a este viaje, estoy decidida a caer rendida muchísimas veces más.

domingo, 27 de abril de 2014

Mil soles y mil satisfacciones

Eso es lo que yo me he encontrado en este libro, un montón de soles espléndidos, como indica su título, y miles de pequeñas satisfacciones mientras iba devorando, una tras otra, las 408 páginas de esta novela que me ha tenido con el corazón pillado desde el principio hasta el fin. Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini, ha sido un regalo, una suerte y un placer.
   Este autor afgano se me cruzaba sin parar por la blogosfera. Parecía que me hacía guiños continuamente. Daba igual la obra, él me tentaba una y otra vez desde reseñas como la de Tatty de El universo de los libros o como la de Mientras leo, de Entre montones de libros. Siempre andaba por ahí llamándome con insistencia. Así que le hice caso; es inútil resistirse a determinadas tentaciones.
   Cuando lo empecé, fui metiendo la cabeza, poco a poco, en la vida de una niña que prácticamente estaba recluida en una pequeña casa y cuyo sol era la visita semanal de un padre que vivía lejos de allí con su familia "legal" y su hijos "legítimos". Poco a poco, fui viviendo los cambios en la vida de Mariam, sus decepciones, sus desilusiones, su resignación al aceptar lo que parecía su destino. Cuando ya estaba totalmente enamorada de este personaje y me comía las uñas viendo lo que le pasaba, apareció Laila, una niña llena de vida, de ilusiones y de vitalidad que hizo que me olvidara un poco de Mariam. Una joven que ve cómo su vida da un vuelco increíble por culpa de la guerra y se van al traste todos los planes que había hecho. En una misericordia infinita, el autor une las vidas de Mariam y Laila para que pueda seguir los pasos de las dos al mismo tiempo. Una serie de circunstancias hacen que terminen viviendo en la misma casa, bajo el yugo del mismo hombre, y que se conviertan en algo más que amigas, en casi hermanas, y que esto les sirva para enfrentarse a todo lo que se les viene encima, que no es poco, una con más resignación que la otra, pero, al final, también con mayor fuerza y coraje.
   Mariam y Laila son dos mujeres que se enfrentan de diferente manera a la vida que les ha tocado en suerte, en un país como Afganistán y en un momento de conflictos políticos y bélicos. La primera se ve casada con un zapatero violento y retrógrado que le lleva treinta años y que solo espera de ella que le dé hijos. Laila es una joven enamorada del que ha sido su compañero de juegos, al que ve abandonar el país para huir de la guerra y que la pérdida de toda su familia hace que termine casada con ese mismo viejo zapatero ruin, esposo de Mariam. Así es como las dos unen sus vidas y luchan juntas contra todo lo que se les viene encima.
   En todo este recorrido, la cantidad de emociones y sentimientos que hemos vivido las tres juntas ha sido enorme. Hemos reído, nos hemos enamorado, hemos llorado, hemos tenido miedo, mucho miedo, rabia, desesperación... La conexión con Mariam y Laila ha sido tal que, al acabar el libro, le he dicho adiós a dos buenas amigas. Había leído que Hosseini  tenía una habilidad especial para transmitir emociones, para hacer que amásemos a sus personajes, pero no imaginaba hasta qué punto. Son tan reales, tan de carne y hueso, que es imposible no sentirlas a tu lado.
Foto tomada de  www.nationalgeographic.com
   Pero la genialidad del escritor no está solo en la creación de personajes auténticos, también en su fenomenal manera de describir los paisajes. La colina en la que vivía Mariam, está perfectamente clara en mi cabeza, con el arroyo cercano bordeado de álamos y la vista completa del pequeño pueblo bajo sus pies. Igual me ocurrió con el valle de Bamiyán en donde Laila contempla un paisaje lleno de cultivos, de azoteas cubiertas de cosechas puestas al sol, de pequeños arroyos salpicados de mujeres lavando ropa.
   El lenguaje claro, sin artificios, pero cargado de emotividad de Khaled Hosseini, ha hecho que metiera la cabeza por una pequeña ventana para ver paisajes, ciudades y barrios y, al mismo tiempo, sintiera el aire, los olores y los sonidos que han rodeado a nuestras heroínas a lo largo de toda la novela. Por último, no podía marcharme de esta historia sin dedicarle una mención especial a las madres de nuestras protagonistas que fueron, en muchos casos, casi más crueles que los hombres de la historia, teniendo en cuenta que te causa más dolor quien más quieres y quien más te debe querer.
   Cuando me encuentro con un buen libro como este y con un gran escritor, me resulta muy difícil encontrar un buen broche a la reseña. Solo os diré que terminé el libro con una sonrisa de satisfacción y una lagrimilla cayendo despacio por mi cara. No solo me despedía de dos buenas amigas, también de una gran prueba de amor y sacrificio. Ahora espero de vosotros que me contéis vuestras impresiones, si lo habéis leído, o vuestras ganas de hacerlo, si os he transmitido bien mis sensaciones. Por aquí os espero.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...