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Todas las guitarras están mudas, todas ellas se han quedado huérfanas, las que pasaron por sus manos y las que nunca podrán hacerlo. Ha muerto Paco de Lucía, el mejor guitarrista del mundo, y no admito discusión.
Nació en Algeciras y respiró arte todos los días. Su padre le enseñó todo sobre la guitarra, su madre le enseñó todo lo demás, según él mismo contaba. Con siete años dio su primer concierto y con diecisiete grabó su primer disco. Cantaor frustrado por culpa de su timidez, llevaba el genio dentro en otra forma: la guitarra. Porque el arte se respira, pero el genio se es; se trabaja, se cultiva, pero se es. El genio se tiene dentro o no se tiene, y el lo tenía, lo tenía todo.
Se han parado las manos del más grande, del que tocaba flamenco junto a Camarón (el mejor artista que decía haber conocido, como si él no se mirara al espejo), jazz junto a Chick Corea o baladas con Brian Adams. Se han parado las manos que recogieron el premio Príncipe de Asturias y el doctorado Honoris Causa por el Berklee College de Boston.
El hombre tímido y discreto que no pedía a gritos subvenciones para el arte en las galas porque demostraba lo que su arte merecía encima de un escenario; el que fundía el saber ancestral de la música flamenca con nuevos ritmos de blues y jazz cuando no lo hacía nadie, salvo él, que, con una guitarra entre las manos, se atrevía a todo, porque todo lo conseguía; el que sin alharacas, sin exigencias, discretamente, recogía premios y reconocimientos sacando de dentro el genio y el ingenio; el que enseñó al pop español cómo se trata a una guitarra; un hombre tranquilo, mientras no la tocara, entonces era atrevido, original, "Virtuoso", omnipresente; luego, cuando la reposaba con cuidado, volvía a ser casi invisible, excepto, ¡que curioso!, en Amsterdam donde, al parecer, no podía pasear por las calles sin que una multitud le reclamara y le pidiera autógrafos. Sí ¡Que curioso! Me pregunto cuántos de nuestros jóvenes le conocen.
Y es que así son las cosas en esta tierra nuestra, la que no se cansa nunca de producir grandes genios para olvidarlos después, en las instituciones, en los medios intelectuales, en los círculos que se adueñan de la vida cultural, en la televisión. Aunque quiero pensar que no en las calles, ni en la música que suena en los patios de las casas, ni en los silbidos y tarareos de la gente, ni en los discos de antes o en los CD de ahora.
Yo, desde luego, no pienso olvidar nunca sus manos rasgando la guitarra que traducía las partituras del maestro Rodrigo. Con el permiso de Narciso Yepes y de Andrés Segovia, el Concierto de Aranjuez nunca tuvo un intérprete como él. Es domingo, no hay prisas, oídle tranquilamente.
Sé que se ha ido el mejor guitarrista del mundo, pero soy muy ignorante en cuanto a su obra se refiere. Los conciertos de guitarra me aburren, pero alguna vez he escuchado algo suyo sin querer y me ha gustado.
ResponderEliminarBesos.
Cuando yo era pequeña, era muy normal verle tocar en televisión. Después, con el paso del tiempo, cada vez era más difícil, pero siempre me gustó leer noticias sobre él. Espero que vuelvas a oírle, sin querer, alguna vez y le disfrutes. Abrazos.
EliminarYo admito que soy una de esas personas que no saben prácticamente nada de Paco de Lucía. Es verdad que solemos olvidar a nuestras figuras artísticas o culturales más representativas, pero personalmente nunca me he sentido atraída por el flamenco ni el jazz. Sin embargo, adoro el Concierto de Aranjuez, y la interpretación que has puesto es magnífica; la he disfrutado muchísimo.
ResponderEliminarBesos.
Yo tampoco soy muy flamenca, que digamos, y el jazz lo tolero, a pequeñas dosis, pero no sé que tenían las manos de este hombre que volaban por la guitarra y me dejaban con la boca abierta. Y ni te cuento si oigo uno solo de los acordes de "mi" concierto: el acabose, :D. Abrazos.
EliminarGenial la entrada homenaje que le has hecho al maestro. Besos
ResponderEliminarGracias Norah; es solo un poquito del cariño que tenía por este hombre. Abrazos.
EliminarUn bonito homenaje para un grande como Paco de Lucía. Un guitarrista enorme y una bellísima persona.
ResponderEliminarBesos!
Sí, yo también lo pienso. Gracias Ana. Abrazos.
EliminarU bonito homenaje. Ahora que ya no está es cuando se le darán todas las medallas habidas y por haber. Besos
ResponderEliminarSuele pasar, aunque él ya tuvo muchas medallas. En fin. Espero que al menos sirva para que haya gente que le descubra. Abrazos.
EliminarPoco queda que añadir a lo que dices, salvo unirme al sentimiento general de que a partir de ese día el mundo estará un poquito más silencioso. Una pena
ResponderEliminarBesos
Pues me sumo, una pena :-(
ResponderEliminarGracias a las dos por los comentarios. Al menos, que le reconozcamos su grandeza. Abrazos.
EliminarQué homenaje más emotivo.
ResponderEliminarPaco de Lucía es la muestra de que el genio suele ser discreto y que aquellos que van buscando el foco muchas veces son los que menos lo merecen.
Yo tampoco soy flamenca ... en absoluto y tampoco hay que ser admiradora de Camarón para reconocer que este hombre supo hacer a la guitarra española imprescindible para otros muchos estilos.
ich
Muchas gracias ich, me alegro de que te haya gustado. Abrazos.
EliminarInolvidable, sin duda. Me uno a tu homenaje.
ResponderEliminarUn abrazo,
Grande Paco de Lucía, y taaan humilde... Me uno a tu homenaje.
ResponderEliminarBesos
Gracias Carmen, gracias Carax. Un beso para las dos.
EliminarSe ha ido un grande. Mira que a mi el flamenco no me gusta, pero este hombre, con su manera de tocar la guitarra y fusionar estilos me llegaba al alma. Espero que allí donde haya ido siga tocando tan buena música como la que nos dejó. 1beso!
ResponderEliminarYo también lo espero, es más, seguro que así es. Abrazos.
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