domingo, 6 de noviembre de 2016

Peticiones

Una entrada más vuelvo con las peticiones de algunos escritores que me han presentado su trabajo. No es mucho lo que yo puedo hacer, pero siempre es agradable saber que han visto mi blog como una oportunidad. Aquí os dejo la información.
La primera en "desfilar" es Mireia de No Honrubia.
Mireia me lo ha puesto un pelín difícil al no incluir información sobre ella o sobre el argumento del libro. Pero, honestamente, yo tampoco caí en la cuenta de pedírselo. Lo menos que podía hacer, por tanto, era investigar por mi cuenta, y esto es lo que encontre:
Mireia de No Honrubia es una escritora que no sólo escribe. Cuida animales, pinta, estudia, es una buena investigadora y tiene un máster en gestión de colecciones y museos, también tiene estudios de márketing. Tiene todas estas habilidades pero en el momento en el que se publica esta novela no tiene un trabajo de verdad. La autora escribió este libro en 2012 cuando aún tenía un poco de esperanza en la humanidad y la sociedad.
Seguí navegando por estos mares de internet y encontré su blog (221-bakerstreet.blogspot.com.esque, seguro, puede seros útil si queréis saber más de su novela. Por cierto, ya va siendo hora de presentárosla:
Oasis 3, su segunda novela. La primera fue Frío y Bruma. Aquí os dejo la sinopsis y los enlaces donde la podéis encontrar:Una chica despierta sin memoria en una pequeña cala rodeada deacantilados. Alejándose del mar encuentra una aldea y es golpeada en la cabeza por alguien desconocido. Este incidente es olvidado de inmediato, nadie parece preocupado en ese lugar, la recién llegada es acogida y tratada como una más. Sólo después de sucesos extraños la chica empieza a preguntarse sobre el comportamiento de los aldeanos. ¿Qué es este extraño lugar?
Smashbooks: https://www.smashwords.com/books/view/669216 (Al precio que quieras).

Mi segundo invitado es Javier Salazar Calle, un antiguo conocido que ya ha estado en mi blog con sus anteriores libros Ndura. Hijo de la selva y  Usa LInkedIn como si fueras un experto. Su nueva novela Sumalee. Historias de Trakaul, supone un cambio de registro sobre los anteriores, centrándose más en temas adultos, como la violencia o las relaciones. 
Aquí os dejo el resumen que él mismo me ha facilitado:
A veces la vida no da muchas opciones y las que te ofrece no tienen por qué ser las que más te agraden. Ni siquiera tienen que gustarte.Este libro cuenta la historia de David, un hombre que viajó desde España a Singapur para iniciar una nueva vida. Allí conocerá el amor, la esperanza, la traición, el dolor y vivirá una tórrida historia que va más allá de fronteras y nacionalidades con una desconcertante mujer. Sin saber cómo, acabará en el infierno de Bang Kwang; una cárcel tailandesa de máxima seguridad. Un lugar donde los cuerdos pierden la razón o se suicidan porque no soportan la presión.
Una historia apasionante de amor, sexo, misterio y violencia que transportará al lector por un torrente de sentimientos y aventuras que le atrapará desde la primera página. Novela cargada de emociones que, unido a un sorprendente final, no dejará indiferente a nadie.
Javier también me ha proporcionado enlaces para quienes estén interesados en su novela. Aquí os los dejo:
Web: http://www.javiersalazarcalle.com

Muchísima suerte a los dos.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Vino y lectura

¿Hay mejor compañía para un buen libro que un buen té o un buen café? ¿Y qué me decís de un buen vino? No me digáis que no es agradable paladear un libro al mismo tiempo que un Ribera, o un Rioja, o un Alvariño, elegid vosotros el que prefiráis.
   Precisamente eso es lo que hice cuando cayó en mis manos La bodega, de Noah Gordon: meterme de lleno en el ambiente y pasearme por la vida de Joan Álvarez con una copa en la mano. Siempre que el fin de semana me lo permitía, me sentaba cómodamente en el sofá con un pequeño aperitivo y mi copa de vino, mientras saboreaba la historia.
   Que Noah Gordon escribe bien no es ningún descubrimiento, y que sabe dar a sus historias emoción y realismo, tampoco. No es necesario que os describa sus virtudes literarias. Pero sí os contaré cómo ha conseguido hacerme parte de la historia y casi ir del brazo de sus personajes.
   
Joan se marchó a Francia huyendo de una guerra civil entre carlistas y liberales, y cayó en medio de un viñedo en el que trabajó cuatro años y en el que aprendió todo lo que pudo sobre tierra, viñas y vinos. Y cuando sintió que era el momento de regresar, regresó. Encontró su casa vacía y abandonada, su pequeño viñedo casi perdido y su pueblo más pobre que cuando lo dejó. Entonces decidió darle vida a sus viñas, trabajar de sol a sol para sacar adelante su terreno y convivir en paz con sus vecinos. Todo lo que hace hasta conseguirlo, la aparición de viejos fantasmas, el descubrimiento de antiguos secretos forman el argumento de la novela, pero no su razón de ser.
   Todo lo que vive Joan, María del Mar, sus vecinos, sus recuerdos, han sido las herramientas del autor para tenerme enganchada, para que el argumento me resultara interesante y quisiera saber más, pero en realidad han sido la excusa para hablarme de los sentimientos de los protagonistas, de su manera de enfrentarse a las miserias de la vida, de hacerse fuertes o débiles ante ellas, de las injusticias y de las decepciones que sufrían, también de la generosidad y de la colaboración, y del amor claro.

   La parte histórica está bastante bien documentada; el reflejo de las costumbres y tradiciones, también. He echado de menos, quizás, un poco más de profundidad sobre el mundo del vino, pero solo por gusto personal, no porque fuera a aportar nada nuevo a la novela. Todo lo referente a la sociedad de aquella época, a sus creencias, a los avances que se empezaban a vislumbrar y a las sombras que aún seguían están perfectamente encajados en el argumento a través de los diferentes hilos temporales, de los recuerdos de Joan, de los relatos de Nivaldo. 
   He disfrutado sobre todo con el amor de Joan por su tierra, con su forma de trabajar para hacerla mejor, de planear las mejoras, los pasos que debía seguir, los esfuerzos y los riesgos que necesitaba llevar a cabo. He disfrutado también con su relación con Francesc y con María del Mar, su acercamiento cauteloso para conseguir la confianza de quien siempre se había visto herida y defraudada. 
   
Agradezco al autor que se haya alejado de los tópicos que siempre suelen aparecer cuando nos miran desde fuera, y que haya involucrado a nuestros protagonistas en los hechos históricos de una forma tan verídica. Le agradezco también que me acercara las costumbres de esta zona y que me contará como pudieron haber surgido muchos de sus pueblos. He disfrutado de una forma de escribir fácil, con potentes adjetivos y un vocabulario sencillo pero eficaz, asequible pero nada vulgar. De descripciones muy plásticas, a veces viscerales, pero sin exageraciones ni teatralidades inútiles. 
   La bodega me ha devuelto a un escritor con el que había disfrutado a veces y me había desilusionado otras. En esta ocasión me ha hecho saborear una historia emocionante y bien escrita. Y cuando un libro me hace sentir bien, me deja un buen recuerdo y siento algo especial que lo diferencia de otros, creo que es un buen libro que cumple uno de sus principales cometidos: conectar con el lector y hacerle pensar y sentir. Todo mientras saboreaba el vino de mi aperitivo. 

miércoles, 12 de octubre de 2016

Llamaron a la puerta

No deja de sorprenderme que algunos escritores vean en mi blog una oportunidad para dar a conocer sus libros. Para mí, es solo un pequeño lugar donde dejo mis impresiones sobre lo que leo o pienso (cada vez menos a menudo, por desgracia), donde me encuentro con algunos amigos generosos que me perdonan las ausencias y siempre me acompañan en mis apariciones y que, creo, apenas tiene difusión. Por eso, cuando llaman a mi puerta para presentarme su trabajo, me asombro tanto, y me emociono, y lo menos que puedo hacer es cederles este espacio para presentároslos.
   
   En esta ocasión, fue Javier M. Galiana quien venía cargado con una saga de temática "fantástica oscura", según él mismo me explicó en su correo, "en la que se rechaza la figura del héroe en favor del antihéroe y en la que priman lo trágico y lo decadente sobre lo heroico y glorioso". Esto me despertó cierta curiosidad y me fui corriendo a conocer su página web. En ella encontré toda la información sobre la saga, llamada Caminantes galkir, y los libros que la forman: El llanto del fuego y La isla del dolor
   Aquí os dejó la dirección por si queréis echarle un vistazo: 
  caminantesgalkir.wixsite.com/caminantesgalkir.


   También recibí la invitación de Iván Ricarte, coordinador de Libros y Literatura, para participar en el concurso de fotografía literaria que ha organizado. La verdad es que me ha hecho mucha ilusión; me gusta la fotografía y me entusiasman los libros, una mezcla perfecta. Por desgracia, y para variar, "no me da la vida" en estos momentos para comprometerme en nada. Sin embargo, sí puedo contribuir modestamente hablándoos de esta iniciativa e incluyendo a continuación el enlace en el que podréis encontrar todos los datos: http://www.librosyliteratura.es/concurso-fotos-y-literatura-2016.html.
   
   Ya solo me queda dar las gracias a estos dos amigos por haberme tenido en cuenta y pedirles perdón por no poder atenderles como se merecen. Y, por supuesto, desearles mucho éxito en sus empresas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Y llegó el bálsamo

Nada mejor para curar los males que la risa, nada mejor para olvidar malas lecturas que una buena. Después de varios "fiascos", he caído de lleno en una delicia; uno de esos libros que te ponen la sonrisa en la cara y no te la quitan hasta la última página. Y es que no hay nada mejor que el humor para restañar las heridas.
   Enterrado en vida, es una de esas pequeñas joyas, cortitas, ligeras... y profundas. Una de esas obras habilidosas que parecen simple distracción, pero que debajo ocultan un tesoro, en este caso, el retrato sarcástico de los defectos de una sociedad un poco polvorienta y con los engranajes oxidados, y una crítica sobre el arte y las falsedades y esnobismos que lo rodean.
   Nada sabía yo de Arnold Bennet (lo cual no es raro porque lagunas tengo unas cuantas que, todo sea dicho, me esfuerzo por corregir), excelente escritor británico que fue toda una "estrella del momento" según los estudiosos, y que mantenía sesudos rifirrafes con la rompedora Virginia Wolf. Así que seguí los consejos de nuestra amiga Mónica Serendipia para corregirlo y le di a la tecla de comprar con esa rapidez vertiginosa que me entra cuando quiero echarle el guante a algún libro (claro, que así me pasa a veces). Ahora, después de "catar" su estupenda habilidad para describir la sociedad victoriana de principios del XX, estoy dispuesta a pasar al menú principal, el de sus novelas más famosas y sobre las que se dice que volcó todo su "savoir faire" (qué se noten mis clase de francés en la E.O.I.). 
   Lo primero que me llamó la atención, y que provocó las primeras sonrisas, fue su forma de describir a los personajes, apenas físicamente, salvo ciertos rasgos como pinceladas, que redondean el retrato y lo hacen completo, sino a través de sus pensamientos, acciones y el entorno en el que se mueven. Todo ello en el más puro estilo de humor inglés, ese que llama catástrofe a que el té se quede frío e incidente molesto a un asesinato ocurrido en su barrio.
Arnold Bennet
 
   Así es como se desata toda esta loca historia, por un "engorroso contratiempo": la muerte del criado personal del grandísimo pintor Priam Farll, posiblemente: ...el pintor más grande de la historia después de Velázquez. Ahí es nada. Una desgracia que despierta todos los terrores personales del artista, que padece una timidez enfermiza que le impide relacionarse con normalidad con el resto de los mortales. Por eso, cuando el médico le confunde con su criado, este asustadizo pintor ve el cielo abierto para pasar desapercibido y vivir una vida nueva lejos de los "focos de la fama", y ni corto ni perezoso, deja que se mantenga el malentendido y que corra la noticia de su muerte. Todos los enredos posteriores son la excusa perfecta para hacer una crítica de la sociedad del momento, del esnobismo en el arte, de la falsedad de los tribunales británicos, de la arrogancia de algunos clérigos, etc., etc., etc. Y así, de página en página. 
   No solo se trataba de situaciones cómicas, sino de diálogos ingeniosos; no solo de magníficas descripciones de ambientes y costumbres (hipócritas y anquilosadas), sino de la personalidad de los protagonistas y acompañantes; no solo de los momentos de tensión vividos por Priam Farll y sus ridículos miedos, sino por el sarcasmo y la inteligencia que lo envuelve todo. El mundo visto desde la perspectiva del pintor es genial y divertido y ridículo y extravagante. El tipo tiene momentos merecedores de una buena azotaina, pero que a la vez, despiertan ternura  por su torpeza y sus calificativos ácidos.
   Al hacer correr la última línea en la pantalla, me di cuenta de lo curativa que puede ser una historia cuando un buen escritor está detrás. Porque, si solo quieres quedarte en la trama y los chascarrillos, encontrarás los suficientes para pasarlo en grande. Y si prefieres fijarte un pelín más en lo que se sobreentiende, sacarle el jugo y buscar posibles moralejas o análisis más sesudos, podrás disfrutar de lo lindo con los dobles sentidos y los comentarios sarcásticos. Qué cada uno es muy dueño de disfrutar cómo y cuándo quiere.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Comprar al peso

Después de tantos años de bregar por estos mundos de los libros, ya debería saber que comprar literatura al peso no ofrece demasiadas garantías; ninguna, diría yo. Pero yo soy débil, muy débil, cuando veo estanterías llenas de libros en oferta, bien encuadernados, medianamente bien editados y..., el cebo más eficaz de todos, de novela histórica. En ese instante, las chiribitas de mis ojos se convierten en faros que llegan a todos y cada uno de los rincones de esas estanterías, puestas frente a mí para que pique. ¡Y vaya si piqué! Así fue como cayeron en mis manos dos de las tres novelas que no hace mucho leí o "sufrí", podéis elegir lo que más os plazca.
   
   De la primera de ellas ya os hablé en un popurrí que hice hace un par de entradas. El hombre de la plata, de León Arsenal, hizo que me las prometiera muy felices, frotándome las manos ante una novela sobre el reino de Tartessos, esa cultura del sur de la península envuelta en el misterio, que tuvo que verse las caras con griegos y fenicios y supo estar a su altura. Pues bien, menos mal que fue en plena canícula veraniega, porque me dejó más bien fría. No puedo decir que la historia no tuviera buenos materiales: aventura, misterio, datos históricos y otras lindezas, pero cuando no sofríes bien los ingredientes, y no aderezas como Dios manda el guiso, ya puede ser maná del cielo que aquello sabe a experimento de principiante.
   El rey Argantonio, más viejo que Matusalén según la leyenda y excéntrico un rato largo, envía un grupo de hombres expertos a recuperar el tesoro de una tumba expoliada. En el camino de esos hombres se mezclan otros muchos personajes que tratan de contarnos las costumbres y forma de vida de las colonias de la península, los ritos y creencias, las otras tribus que pululaban por allí, etc. Otra cosa es que lo consigan.
   Siento ser tan dura, porque el autor parece honesto en su prólogo, y con muy buenas intenciones a la hora de desarrollar una historia creíble y bien documentada, pero no lo consigue, porque el argumento está cogido por los pelos y la información sobre Tartessos es muy escasa y con bastantes hipótesis en su origen. Sin embargo, es cierto que una novela debe dar rienda suelta a la imaginación, a la probabilidades, pero tienen que ser verosímiles.
   Algo descorazonada con mi primera adquisición, me lancé en brazos de Kate para pasar con ella noviembre, como bien sabéis por mi entrada anterior. Volví a recuperar el sentido del gusto y me vine arriba. Así que fui derechita a por el segundo libro al peso, y nunca mejor dicho.

   Rex. La fundación de Roma, de Dafne Amati, contaba nada menos que con 457 páginas; sí, vale, de letra "gorda" y con un generoso interlineado, pero el peso era el peso. En el tren, en el metro, por la calle, se hacía sentir la vida de Rómulo y Remo. Una leyenda, más que una historia novelada, mitos y realidades entremezclados que me prometían trayectos muy entretenidos. 
   ¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre!.- decía mi abuela. No había llegado ni a la mitad del libro y las pinceladas de mitología, fantasía y leyenda se habían convertido en brochazos gruesos para conseguir un "voy a avanzar como sea", o un "a ver si con esto justifico lo que sigue". En fin, otra decepción. Pero yo seguía avanzando no sé muy bien por qué, ya que, a veces, cuando me pongo cabezona con algo, llego hasta el final, aunque no merezca la pena; una manera inútil de desaprovechar otras lecturas, pero así es el ser humano, o al menos, esta ser humana, impredecible.
   Como estarían mis neuronas lectoras, que necesité desintoxicarme con una historia fantástica de verdad, con brujas, sanadoras, guerreros y magia. Una historia sencilla pero honesta, sin pretensiones de ser El señor de los anillos, pero con calidad suficiente para hacerme pasar un buen rato, despertando el lado infantil que, de vez en cuando, me gusta sacar. Y con Leyendas de la Tierra Límite. Las Tierras blancas, de Ana González Duque, me lamí las heridas y pasé momentos entretenidos.
   Como de todo se aprende, espero que estas dos experiencias de "libros al peso" me sirvan para ser más exquisita la próxima vez, o más cauta, o más sensata o más paciente para ojear y hojear mejor los libros que se me presentan. También me ha servido para elegir una nueva lectura, siguiendo las recomendaciones de dos blogueras a las que admiro, y para mirar de reojillo el tercer libro al peso de aquella compra "inolvidable", cada vez que paso por delante de la estantería del salón. 
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