Todo empieza cuando Tina Hopgood decide escribir al conservador del Museo de Silkeborg, en Dinamarca, interesándose por el Hombre de Tollund, un señor de más de 2.000 años, perfectamente momificado y custodiado en dicho museo. Ella sabe que algo no funciona en su vida e inicia una especie de "terapia epistolar" con el señor Larsen, el actual conservador: "Por favor, tenga en cuenta que escribo para dar un sentido a mi vida".
El señor Larsen, más hermético y menos lanzado, también siente que algo no va del todo bien, pero le cuesta más darse cuenta de ello y entrar en el juego terapéutico, aunque poco a poco terminará por sentir el bálsamo de esa correspondencia y, pronto, el "querido señor Larsen" irá descubriendo las inquietudes de la "estimada señora Hopgood", y compartiendo con ella recuerdos, rutinas diarias, estados de ánimo, esperanzas y arrepentimientos.
En Nos vemos en el museo, Anne Youngson ha conseguido que me sintiera testigo de todo este proceso, que me encariñase tanto de Tina y Anders que les echara de menos al llegar el final. No tengo ninguna duda de que todo es gracias a la naturalidad con la que la autora nos cuenta la historia y a su lenguaje cercano y expresivo, que le da a la novela ese aire de sinceridad que te engancha desde el principio.
Para mí, la magia de esta novela está en sus protagonistas, pero no solo en ellos. También encontramos sesudas reflexiones sobre el comportamiento humano, sobre las imposiciones sociales con las que vivimos o a las que decidimos enfrentarnos y, lo que nunca deja de sorprenderme, la conexión que podemos llegar a sentir con alguien lejano mientras que somos incapaces de comunicarnos con quien tenemos al lado.
Son muchas cosas las que se pueden disfrutar de esta novela; seguramente, cada lector encontrará las suyas. Yo me quedo con mi conexión con los protagonistas, con verlos evolucionar en cada carta y con esa curiosidad que me despertaron acerca de ese Hombre de Tollund que, tan apaciblemente dormido, no es consciente de cómo ha contribuido ha cambiar sus vidas.

