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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Imperativo. ¡Qué difícil eres!

Es evidente que le lengua es algo vivo que evoluciona continuamente. Si no, hablaríamos como en el poema del Mio Cid. Es evidente que se adaptan vocablos nuevos, se pierden otros que ya no se usan, se inventan otros, etc. También es evidente que la evolución del idioma consiste, la mayoría de las veces, en ese idioma mal hablado. Porque hay influencias exteriores, porque se busca la forma más fácil... Puede ser por miles de razones diferentes. Los expertos filólogos podrían hablarnos durante horas de este tema.
   
   Yo que no soy filóloga, sin embargo, me ha interesado siempre todo lo relacionado con el idioma. He leído mucho, desde niña, y he visto muchos cambios, muchas modas. Siempre me ha llamado la atención cómo nos dejamos arrastrar por las modas, sobre todo por las muletillas: el "superimpresionado ", el "¿Me entiendes?", el "increíble no, lo siguiente", etc. Muletillas que todos usamos de forma inconsciente cuando hablamos.
   Y aquí llega el quid de la cuestión: cuando hablamos. Y es que no es lo mismo hablar que escribir. Es evidente que el lenguaje oral evoluciona mucho más rápido que el escrito, que cambia casi a diario, que se transforma continuamente y vuelve a transformarse. Por eso, debemos cuidar el lenguaje escrito, porque debe mantener la norma mientras se fijan realmente los cambios que se dan en el lenguaje oral. En mi opinión, cuando lo que es una moda se establece permanentemente en el lenguaje diario del hablante, es cuando se debe tener en cuenta su inclusión como norma fija del idioma, mientras tanto, vamos a tratar de escribir lo mejor posible.
   ¿A qué viene esto? Pues porque, últimamente, he visto en varios libros las formas vulgares del imperativo: "animaros", "arrancárselos", "sentaros", etc. Lo he visto tan a menudo en los últimos libros que he leído, y en distintas editoriales, muy respetables todas ellas, que empecé a dudar sobre la norma. Quizás la Real Academia admitía ahora este imperativo, junto con la forma establecida  de "animaos", "arrancádselos", "sentaos"... Así que, ni corta ni perezosa, escribí a los señores de la RAE, que son muy eficientes y responden bastante rápido, y muy amablemente me respondieron que estas formas son incorrectas y que el imperativo sigue manteniendo sus formas habituales. Aquí os reproduzco parte del correo:

  No se considera correcto, en el habla esmerada, el uso del infinitivo en lugar del imperativo para dirigir una orden a una segunda persona del plural, como se hace a menudo en el habla coloquial:
    *¡Venir aquí ahora mismo, granujas!

   * Poneros el pijama y dormiros cuanto antes.

     Solo es válido el empleo del infinitivo con valor de imperativo dirigido a una segunda persona del singular o del plural cuando aparece precedido de la preposición a, uso propio de la lengua oral coloquial: ¡Tú, a callar!; Niños, a dormir. 
Seguramente, esto terminará por desaparecer y adoptaremos la "forma vulgaris" que usamos todos cuando hablamos. Pero, de momento, creo que deberíamos mantener la forma correcta, al menos, cuando escribimos. ¿No os parece?

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