Ayer fue el Día Internacional de la Biblioteca. Qué bien suena, ¿verdad? Pues si esperáis ríos de información sobre el tema, esperad sentados. Me costó bastante encontrar referencias en internet. Sí sí, en internet, esa herramienta que está cambiando el mundo de la información, ese medio de conexión entre las personas, ese vehículo de unión entre los mundos, etc., etc., etc. ¿Me había vuelto torpe de repente?
Buscaba, en concreto, la historia de un catedrático de filología inglesa que había transformado la antigua panadería de su padre en una biblioteca, para que los vecinos de un pequeño pueblo de León llamado Abelgas tuvieran a su alcance libros para leer.
La noticia la vi anoche en televisión, y rápidamente me lancé a navegar por internet para informarme más y mejor sobre el tema. Jejejejeje. Ni más ni mejor. No hubo mucha suerte; por lo visto no era trendig topic, ¡qué curioso!, ¿verdad? ¿Sería porque no había riñas, ni voces, ni desnudos, ni tacos? ¿Quién podía estar interesado en una noticia así? Pues... No sé... ¿Los friquis esos de los libros? En fin, a pesar de los pesares, yendo de acá para allá, encontré alguna que otra mención sobre el tema y me informé de que este héroe se llama Román Álvarez y de que había donado unos 3.000 ejemplares de su biblioteca particular a este pequeño pueblo de unos treinta habitantes.
El 24 de octubre los libros están de fiesta porque su casa celebra su día internacional. La idea surgió de la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil para conmemorar la destrucción de la biblioteca de Sarajevo durante la guerra de Bosnia, en 1992.
Me pareció una iniciativa maravillosa, regalarle a las bibliotecas un día especial para borrar la barbarie que supone la destrucción de libros. ¿Cómo era posible que apenas se diera publicidad a algo así? Me "jarté" en su momento de oír hablar del Día Internacional del Huevo (algo que hacía mucha gracia en los telediarios) y ... ¿apenas encuentro información sobre el Día Internacional de las Bibliotecas? ¡Ay, señor! ¡Qué tropa!
Aún así yo me fui a la cama contenta y esperanzada. Por suerte había gente como este profesor, amante de su pueblo y de los libros, que luchaba contra los elementos para sacar adelante la maravillosa idea de llevar la lectura a dónde hiciera falta, y que, según una de las fuentes consultadas: "Román Álvarez no ha contado con ningún tipo de ayuda pública. No porque se la hayan denegado, sino porque Álvarez decidió no intentarlo para evitar perder el tiempo". Sobran las palabras.
Bravo por él y viva el Día Internacional de las Bibliotecas.
Bravo por él y viva el Día Internacional de las Bibliotecas.

