domingo, 15 de diciembre de 2013

Viajar en el tiempo

Ayer me sucedió una cosa muy extraña, conseguí viajar en el tiempo. Era algo que siempre había querido hacer, pero evidentemente no había conseguido. Ayer, sin embargo, ocurrió. Tenía que arreglar la correa de un bolso, así que me fui al zapatero, abrí la puerta de madera y cristal y pasé al interior, y allí fue... De repente tenía siete años y estaba cogida de la mano de mi abuela. La luz era amarilla y fuerte y había un olor dulzón a pegamento, betún, cuero y vaya usted a saber qué más. El señor zapatero era un viejecillo entrañable con cara de cascarrabias, pero con mucha guasa, que llevaba un chaleco de lana gris y una camisa de felpa, tipo leñador canadiense. Mi abuela estaba a punto de entregarle una bolsa con sus zapatos negros para "echarle unas tapas" cuando el viejecillo cascarrabias comenzó a llamarme, desde otra dimensión, mientras tiraba de la correa de mi bolso. Ahí se rompió el hechizo y volví de golpe al 2013.
   No sé si fue por el día gris y lluvioso, por las luces de Navidad que ya colgaban de los árboles y de las calles, por las campanadas del reloj del ayuntamiento o por el villancico que se oía por la radio, pero me sentí igual que aquella mañana de mis recién estrenadas vacaciones navideñas, de la mano de mi abuela, dentro del taller del zapatero.
   ¿A qué no imagináis qué libro me vino a la mente en ese momento? O quizás sí. No podía ser otro que Cuentos de Navidad, de Dickens. Es uno de mis favoritos. Todos hemos visto miles de versiones llevadas al cine: la de Disney, la de los Teleñecos, otras versiones modernas muy libres, otras más fieles, etc, pero nada comparable a mis recuerdos del libro. Mi madre lo guarda desde hace ya muchos años y recuerdo que, de pequeña, me colaba en su habitación y lo cogía de la mesilla para leer un poquito en cada escapada. Era una edición muy cuidada, con sus hojas finas y suaves, su cubierta de cuero con filigranas doradas, su cinta de seda como marcador de lectura y ese olor tan penetrante de los libros especiales. ¿Cómo me iba a resistir? Así que, desde el primer día de mis vacaciones navideñas hasta la vuelta al cole, las mañanas consistían en los trabajos manuales que mi madre nos mandaba para adornar la casa y las incursiones secretas a su habitación para leer a Dickens. No es que mi madre me prohibiera coger el libro; si se lo hubiera pedido me lo habría dejado, pero acompañado de muchos consejos y de preguntas sobre la lectura. A mí me sabía mejor leer a escondidas, sentada en el suelo junto a la cama de mis padres, y en absoluto silencio, con el mismo ambiente misterioso de la habitación de Mr. Scrooge.
La parte que más me gustaba era la llegada de cada uno de sus fantasmas, la mezcla de sueño y realidad. Y después, el viaje al pasado, cuando volvía a su infancia y su juventud, al lado del fantasma de las Navidades pasadas, y volvía a sentir los buenos ratos vividos, su amor por la joven Bell, y cómo la perdió por culpa de su avaricia. Pero Scrooge era duro de pelar, necesitó tres fantasmas para darse cuenta de su error y yo necesité de varias escapadas para ver cómo sucumbía al espíritu navideño. El último fantasma era el más inquietante, con su "ropaje de profunda negrura". No hablaba, no tenía rostro. Tan solo mostraba una mano que guiaba a Mr. Scrooge por las distintas escenas de su futuro. Yo leía deprisa mientras oía a mi madre y a mi abuela cacharrear en la cocina, y, de repente, abrirse la puerta de la calle y entrar mi padre silbando. Entonces cerraba el libro con un golpe seco y salía como una bala del dormitorio con cara de buena y sonrisa de falsa. 
Y así, poco a poco, escapada a escapada, entre ángel de cartulina y nueces de purpurina, iba leyendo la historia del avaro Mr. Scrooge, sus tres fantasmas y su conversión al espíritu navideño. Y ahora que no puedo esconderme en el dormitorio de mis padres, me conformo con echarle una ojeada cuando voy a su (mi) casa y mi madre lo tiene todavía en la mesilla de noche, junto a su cama.
Y vosotros. ¿Cómo recordáis este cuento?

24 comentarios:

  1. ¡ Qué bonito! Cuando he empezado a leer " tu vuelta al pasado" y " regreso al futuro", el libro que se me ha venido a la mente ha sido " La historia interminable". Bastian entra en esa librería tan especial y roba el libro. Al igual que tú, lee a escondidas. jajaj.

    No he leído " Cuento de Navidad" y no recuerdo haberlo visto en televisión. Me han entrado unas ganas enormes. A ver si me hago con él, lo leo y lo comentamos.
    Besotes.

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    1. Hecho. A ver que te parece. No sé por qué, lo prohibido sabe mejor ;-) Abrazos.

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  2. Qué bonita entrada y que precioso viaje en el tiempo. "Cuento de Navidad" es un clásico de esta época, yo lo recuerdo con nostalgia, la familia, las luces, las ilusiones... Ahora son otros tiempos...

    Besos!

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    1. Gracias Ana. Sí, son otros tiempos, pero no sé por qué no pueden ser igual de mágicos. Yo pongo mi granito de arena, a ver si fructifica. Abrazos.

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  3. Ay qué entrada tan bonita! transmite mucho espíritu navideño y la sensación que describes del viaje en el tiempo es una maravilla. Este libro lo tenía mi hermando de niños y también tengo recuerdos asociados a él y a los momentos que pasamos juntos
    besos

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    1. Gracias Tatty. Sí que es un libro bonito. Yo lo disfruto siempre que puedo. Abrazos.

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  4. Qué sensación tan entrañable puede ser esa de viajar en el tiempo. A veces también me ha pasado, y en ocasiones no he podido evitar sentirme un poco melancólica.
    Este libro lo leí hace algunos años, y me gustó, pero no tanto como esperaba, quizá porque me resultaba una historia ya muy conocida, por las miles de adaptaciones que se han hecho y que se han repetido cada Navidad. Creo que tenía un poco de empacho, pero no hay duda de que es un clásico maravilloso, quizás el más genuinamente navideño.
    Abrazos.

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    1. En mi caso, todo tiene que ver con los recuerdos más que con la realidad. Ahora, creo que prefiero las pelis, jajaja. Abrazos.

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  5. Supongo que en esta época estamos más sensibles, algunos recuerdos son muy potentes. El que nos traes es precioso y entrañable, sobre todo esa lectura a escondidas y en solitario. Yo conocí primero la película así que parte de la magia se esfumó. El cuento lo leí de mayor y además creo que en una edición no muy buena.
    Abrazos

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    1. Sí, es verdad Norah, esta época siempre es un poco sensiblera, pero... qué le vamos a hacer. De las pelis, he visto de todo, algunas con mucha magia, otras que era mejor olvidar. Ya sabes lo que pasa con esto. Abrazos.

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  6. Va ya entrada tan bonita Marisa... Me ha encantado, últimamente me tienes al borde del pañuelo!
    Besos

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    1. Jajajaja, no es mi intención, pero es que me pongo un poco noña en estas fiestas. Abrazos.

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  7. Con una sonrisa, es imposible recordar este cuento de otra forma. Besos.

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    1. Sí, es verdad, una sonrisa lo define muy bien. Abrazos.

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  8. Qué entrada tan emotiva... Mis recuerdos con este libro son muy recientes, que apenas lo leí el año pasado! 1beso!

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  9. Con una sonrisa y el corazón un poco blandengue... Preciosa entrada, Marisa!
    Besines,

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    1. Gracias Carmen. ¿Por qué nos pondremos tan sentimentales en estas fechas?... Abrazos.

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  10. Una entrada preciosa, llena de imágenes para el recuerdo relacionadas con las fechas.
    Yo lo descubrí de mayor, mi Navidad se relaciona con sentarnos juntos a ver Qué bello es vivir cada año y llorar cuando suena la campana
    Besos

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    1. Jeje, otro clásico, ya lo creo. Abrazos y gracias.

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  11. Qué entrada más chula, me ha hecho recordar a mi abuela y los cuentos que solía contarme pero ninguno era Cuentos de Navidad y lo cierto es que nunca lo he leído pero he visto casi todas las versiones cinematográficas. A ver si me animo un año con él.
    Un saludo.

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    1. Yo también creo haber visto tooodas las versiones... No me canso. :). Abrazos.

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  12. Me ha encantado tu entrada, eso en primer lugar. En segundo, yo también he viajado en el tiempo muchas veces como tú, y muchas veces de la mano de un libro, por supuesto.
    El cuento de Navidad de Dickens (gran amigo mío, por cierto), lo conocí primero a través del cine clásico. No fue hasta años después cuando leí las maravillosas palabras de don Charles.
    Tengo una edición antigua, inglesa, que recoge este y algunos otros cuentos de navidad de Dickens. Si te apetece verla, está aquí: http://juguetesdelviento.blogspot.com.es/2012/04/de-donde-vienen-los-libros-segunda.html
    Saludos.

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    1. Muchísimas gracias Ángeles. Claro que me apetece. Me paso ahora mismito. Un besazo.

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