domingo, 1 de diciembre de 2013

Dónde leer hoy. En la cama

Mi cama es grande, confortable, calentita ahora que hace frío, acogedora. Por todo esto, cuando se acercan las doce de la noche y estoy sentada en el sofá viendo la "maravillosa" televisión de la que disfrutamos, y llevo ya un buen rato dando cabezadas, cerrando los ojos y adoptando algunas de las posturas más incómodas de que soy capaz, es cuando oigo "la llamada de la jungla", que no es otra cosa que las sábanas de mi cama abriéndose de par en par y mostrándome el hueco en el que voy a convertirme en un ovillo, a plegar la oreja (que diría un castizo) y a ¿dormir? Pues no.
  En el mismo instante en que mi cabeza se apoya en la almohada, los ojos se abren de par en par por un mecanismo de resorte que funciona de forma instantánea: el roce de la tela manda una serie de impulsos eléctricos a mis ojos que parecen haber olvidado lo que hacían minutos antes en el sofá. Personalmente, creo que es un mágico fenómeno conocido como "hacer la puñeta", ni más ni menos. Sin embargo, ahí es donde yo saco mi mejor arma, perfeccionada a lo largo de siglos de insomnio, y meto la mano debajo de la almohada en donde guardo uno de mis mayores tesoros: un libro. Enciendo la luz de la mesilla, apilo los almohadones y organizo la sábana y el edredón de manera que me tapen bien los hombros y, con suerte, parte de una oreja; abro el libro, lo pongo encima del doblez que he hecho con el otro extremo del edredón, para poder leer mejor, y empiezo el viaje.
   Mientras leo, se oye un silencio absoluto, solo interrumpido a veces por algún sonido que viene del radiador. Después, más silencio. Puede que pase un coche, entonces el silencio es ya cósmico. Es un momento mágico: casi puedo escuchar a los personajes del libro, nada me distrae, paso las páginas, una tras otra, oyendo el ruido del papel, mi respiración. A veces también se oye el ruido del pie que va y viene entre las sábanas, sobre todo si estoy leyendo algo apasionante. Otras veces, me emociono tanto que se me escapa una lagrimita, menos mal que ahí está la almohada para hacerse cargo. Entonces, me arrebujo más y más.
   Después de varias horas (el insomnio decide el tiempo), empiezo a cerrar los ojos, y tengo que empezar a releer desde el principio del párrafo. Tengo mi propia marca personal para decidir cuándo darme por vencida: a la quinta relectura, considero que he perdido. Me doy por vencida, cierro el libro y lo coloco debajo de la almohada. Deshago la torre de almohadones, me vuelvo a arrebujar y cierro los ojos. He sido invadida por una enorme sensación de paz y relajación, hasta el próximo insomnio.

24 comentarios:

  1. A mí me ocurre lo mismo en el sofá y aunque luego llego a la cama y me desvelo un poquito, rapidamente me quedo dormida. Hace un montón que no leo en la cama, únicamente lo suelo hacer en vacaciones
    besos

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    1. Rápidamente, qué envidia. Yo en vacaciones leo poco en la cama, no sé por qué. Será que necesito el peso de las sábanas ;D. Abrazos.

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  2. Yo suelo leer en la cama en épocas de más calor, pero la verdad es que ahora, cuando me acomodo en el salón con la calefacción, me da una pereza irme a la habitación fría... Lo malo es cuando mi familia enciende el televisor, me encuentro entre la espada y la pared: o me voy al frío dormitorio y espero un buen rato hasta que la estufa cumpla su función o tengo que abandonar la lectura por no poder concentrarme.
    Besos.

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    1. Uy, yo también pasé por eso hace unos años. Por eso creo que disfruto tanto ahora leyendo en la cama. Sea como osea, disfruta tus ratitos lectores. Abrazos.

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  3. Leo en la cama, pero para mí no es el sitio más cómodo. Aguanto relativamente poco ( una hora) leyendo en la cama. Eso sí, nunca leo más allá de las once y media de la noche porque mis ojos no me lo permiten. Me duermo. A veces tengo que hacer esfuerzos para terminar la página porque mi ojos empiezan a cerrarse.

    Ahora que tengo más tiempo, leo más durante el día. Tengo un sillón junto al radiador en el que me gusta mucho leer.
    Me ha gustado mucho la reseña. Besotes.

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    1. Gracias guapa. Ese silloncito tuyo tiene muy buena pinta. Ojalá mi insomnio me dejara dormir nada más probar la almohada, pero es duro de pelar. Al menos, le saco partido. Abrazos.

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  4. Yo ahora en invierno es donde más leo. Aunque últimamente el cansancio me puede y pronto se me empiezan a cerrar los ojillos
    Besos

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    1. ¡Qué peligro tiene la cama! ¿Verdad? ;D. Abrazos.

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  5. Me encanta leer en la cama, aunque ahora no es cuando más lo hago, sobre todo porque a mi marido le molesta la luz y no es comodo leer mientras el refunfuña, así que al final solo lo hago cuando ellos van al ensayo, ahi si tengo una par de horas o tres por delante y las aprovecho bien

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    1. Sí, eso es un problema. Una imagen que nunca olvidaré es la de mi madre leyendo en la cama y un pañuelo rojo cubriendo la lámpara de la mesilla. Afortunadamente, mi padre siempre ha dormido como un tronco. ;D.

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  6. Sin duda es mi lugar favorito para leer sobre todo ahora con el frío.

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    1. La verdad es que da mucho gustirrinín leer calentita en la cama. Abrazos.

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  7. Yo en la cama procuro leer sólo con el lector. Porque así no estropeo los libros cuando doy cabezadas...
    Que alguna vez me he despertado a las mil con el libro sobre la cara
    Besos

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    1. Je,je,je... Pues el lector sobre la cara también debe de molestar un rato largo. ;-). Yo reconozco las ventajas del libro electrónico, pero me está costando acostumbrarme. Abrazos.

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  8. Me gusta leer en la cama, sobre todo ahora en invierno, pero reconozco que se me da mejor el sofá. No me había parado a contar el número de relecturas de párrafo que marcan mi "hasta aquí" pero creo que por ahí se andarán también (cinco). Las contaré ;)

    besos!

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    1. Tampoco le hago ascos al sofá, no creas, pero por la noche prefiero cabecear en la cama. Ya me dirás cómo te salen las cuentas. :D Abrazos.

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  9. Aunque no sufro de insomnio, me encanta leer en la cama: se está bastante calentito! Pero por preferir, prefiero el aire libre, aunque con el tiempo de ahora eso es misión imposible. 1beso!

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    1. Y que lo digas, cualquiera se sienta al raso a leer, aunque tú eres una privilegiada viviendo donde vives, ¡suertuda! ;-), no imaginas lo fresquito que se está por el centro de la península. Abrazos.

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    2. Quién pudiera leer al aire libre en esta época. ¿verdad?

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  10. ¡Qué entrada tan bonita! Me ha gustado mucho lo que cuentas y cómo lo cuentas. Además, me identifico totalmente con todas las 'etapas' que describes. Ah, el insomnio, qué buen aliado del lector.

    Saludos.

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    1. Ya te digo... uno de los mejores amigos. Gracias Ángeles. Abrazos.

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    2. En el lado opuesto del insomnio... están esos libros adictivos que te ponen los ojos como platos y que no puedes dejar de leer, aunque estés pensando "dios mío, quién va a ser el guapo que madrugue mañana!"... ;-)
      ich

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  11. !Me ha emocionado tu entrada!... es tan confortable y "arrebujadora"....Vamos que te estaba imaginando en el trance y me estaba partiendo yo sola de risa.

    Uy, a mí también siempre me ha encantado lo de leer en la cama y aunque no tengo insomnio y a veces llego cansadísima, el ratito de lectura no me lo quita nadie aunque sea eso "un ratito"... Tengo la suerte de que a mi marido no le molesta la luz y cae roque... que si no...

    Ja, ja, por cierto, me encanta tu técnica de fin de lectura... qué bueno... a eso se le llama ser sistemática !sí señora!....
    ich

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    1. O soy sistemática o termino con la esquina del libro clavada en un ojo, jajaja, tampoco me queda mucha elección ;-). Abrazos.

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