domingo, 21 de agosto de 2016

No puedo decir que estoy de vuelta

Una dice: "¡Hola" Ya estoy de vuelta", cuando se ha ido a alguna parte, pero no es mi caso. Ni he hecho envidiables viajes por lugares exóticos ni he disfrutado del lugar de mis orígenes familiares ni me he escondido del mundanal ruido. No, me he quedado aquí, en mi casita, en mi pueblo y en mi trabajo, salvo alguna escapada de "largo puente".
   Sin embargo, creo que tengo todo el derecho a decir: "¡Hola! Ya estoy de vuelta", porque mi abandono de este rincón mío ha sido absoluto. Y no penséis que no lo echaba de menos, pero los impedimentos no son solo cuestiones físicas, sino también mentales; una desidia gigantesca se ha venido de vacaciones a mi casa, y las largas tardes de verano, se ha sentado conmigo en el sofá, me ha cogido de las manos y me las ha colocado en el mando de la tele, para impedirme hacer nada más que cambiar de canal o de ver series descargadas (todo muy legal, ¡qué conste"). Sin embargo, y por fortuna, he sido capaz de que me devolviera las manos para sujetar algunos libros y pasar páginas o pantallas y, aunque no han sido demasiados, me han permitido limpiar mi conciencia de las horas pasadas delante de "la caja tonta".
   Terminé hace tiempo El noviembre de Kate, de Mónica Gutierrez, que en plena solanera del verano, trajo consigo una tormenta de nieve que me vino de perlas. Fue hace tiempo, como digo, pero todavía me relamo de lo bien que me sentí leyéndola.
   Después di el salto a la fantasía. Hacía siglos, ¡qué digo!, milenios que no leía una historia de fantasía, así que deslizando el dedillo por la pantalla de la tableta, me encontré con una antigua adquisición de esas que haces en un subidón de compras libreras, y que parecía decirme: "leeme leeme" desde su portada "mágica". No me hice de rogar, la verdad, paradójicamente, Desidia estaba tan activa que cualquier cosa le venía bien, y a mí también, dicha sea la verdad. Así que me puse manos a la obra con Las Tierras Blancas, de la saga Leyendas de la Tierra Límite, y me metí de lleno a preparar conjuros, atravesar páramos y bosques malditos y a salvar a la población del mal y la oscuridad. Fue una buena sensación: entretenida y relajante.
   
En mitad de tanto frenesí, se le coló a mi invitada Desidia un libro en francés que yo tenía la intención de utilizar para actualizar un poco lo que se me iba olvidando del curso acabado, y ¡claro!, la lectura ha resultado ser más lenta, lápiz en mano, entre subrayados, signos de interrogación, notas al margen y cabezadas en el tren.  Porque Mémoires d'Hadrien, de Marguerite Yourcenar, no es precisamente una perita en dulce, por eso sigue entremezclada con el libro de turno y así puede colarse de vez en cuando en mis lecturas.
   Y como colofón, le di en los morros a Desidia con una novela histórica sobre los tartesios, ¡toma castaña! Lo mismo se pensaba que tenerla merodeando todo el día haría que evitara correr riesgos. ¡Pues no señor! Me tiré de cabeza a la novela El hombre de la plata, de León Arsenal, a ver qué se cocía allá por el siglo VI a. C., cuando pululaban por aquí los fenicios, griegos, tartesios y todo el maremagnum de tribus y pueblos de la península. Acabo de pasar la última página y todavía no sé qué narices he sacado en claro. A pesar de zambullirme, no he conseguido sumergirme ni una sola vez; todo ha sido "flotar y avanzar un poco". Pero esto ya lo contaré más adelante.
   De momento, os saludo de nuevo, y espero que sin nuevas despedidas, y que Desidia no se de cuenta de que se ha quedado sola en el sofá.

25 comentarios:

  1. Pobre Desidia, no hables así de ella, que a veces surgen sorpresas de sus visitas.
    Sienta muy bien el libro de Kate, la verdad, yo lo reseñaré pronto, en un par de semanas como mucho. El de los tartessos para ti se queda que a mí no me hace falta Desi para descartarla, no me da la vida.
    Lo de la fantasía me lo tomo con calma, ahí voy con Los magos de Lev Grossman pero es tan lento...
    Y lo de Yourcenar en VO es que ya es para nota .
    Ánimo.
    Un abrazo.
    PD Netflix es un peligro

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    1. Cuanta razón tienes, querida. El libro de Kate me llenó de buen rollo y lo disfruté. El de los tartessos, nada que ver con lo que esperaba... con lo que me gustan. El de fantasía me sorprendió gratamente e, incluso, me dejó con ganas de mar. Y en cuanto a Youcenar... bueeeno, ahí ando, a trompicones, pero cabezona cabezona. Abrazos.

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  2. Bienvenida seas a este rincón. Y lo de la desidia pues oye, tampoco pasa nada de vez en cuando el cuerpo no nos pide otra cosa.
    Besos.

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    1. Si es el cuerpo me pedía otra cosa un día sí y otro también :-( No podía ser ya más. Pero, bueno, intentaré volver a serle fiel a este rinconcito que tan buenos ratos me ha dado, y así charlar un ratito con vosotras. Abrazos.

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  3. Bienvenida, a veces sienta bien "desconectar". Lo bueno es que los libros siempre están ahí.
    Besos!

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    1. Gracias, Alicia. Mi miedo era que la desconexión durara demasiado. Pero creo que podré volver a enchufarme sin problemas. Abrazos.

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  4. Pues no ha estado tan mal para estar tan bien acompañada de Desidia!!
    He leído el de Mónica y.... enamorada sigo
    Besos y bienvenida

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    1. Sí, ¿verdad? Me encuentro como tú. Abrazos.

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  5. Yo tampoco he hecho viajes exóticos ni maravillas extraordinarias. Me ha pasado como a ti; este verano me apetece sentarme a ver la tela o delante del ordenador. Sigo leyendo, pero muy lentamente. No sé, no me apetece tanto como otras veces.
    Bienvenida y besotes.

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    1. ¿Serán etapas, estados de ánimo? No sé, supongo que pasará. Abrazos.

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  6. Somos muchos los que no nos hemos ido de vacaciones y desidia aunque puede llegar a ser amiga común no ha sido bienvenida en mi casa. Con lo cual y visto lo visto, ni tú verano ni el mio han sido tan improductivos. De vez en cuando la caja tonta nos sirve como droga para desconectar y a la vez para enseñarnos a valorar lo importante.
    Un abrazo.

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    1. Sabias palabras, Francisco. Sacaremos una enseñanza positiva de estos días. Abrazos.

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  7. Bienvenida en esta vuelta al "cole", es que esta Desidia... se crece con la temperatura...dale un besito y mándala a darse una vueltecita.
    bss. ich

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    1. Queridísma anónima ICH. Todo se debe haber unido en esta visita de "la Desi", pero es que no se va, no hay manera, jijiji. Abrazos.

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  8. Pues no ha estado mal el resumen y celebro tu regreso. El noviembre de Kate me ha gustado,me gusta el estilo de Mónica, la verdad
    Besos

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    1. Gracias Mientras. Aquí andaré, intentando ser más fiel a este rincón. Y sí, creo que "El noviembre de Kate" ha gustado ha mucha gente. Abrazos.

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  9. Pues bienvenida de nuevo, Marisa. Espero que Doña Desidia te abandone por un tiempo. Y es que este veranito invitó, y todavía invita, a ese "deporte". De las tres lecturas que nos muestras, El noviembre de Kate ya mismo la estoy leyendo. Abrazos.

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    1. Hola Francisco. Ya cotejaremos puntos de "El noviembre...". Con Desidia, ahí ando, negociando. Abrazos.

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  10. Pero qué bonito lo has escrito, jo. A mi también me pasa eso de zambullirme sin llegar a sentir el verdadero chapuzón (?) nah, no tengo el día para metáforas jajaja. A ver si Desidia deja de tonterías y se pone las pilas.

    Un abrazo!

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    1. Hola Meg. Vamos a ver que se puede hacer con Desidia. Abrazos.

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  11. El Noviembre de Kate sin duda alguna es el que más me llama. Me alegra que de alguna forma u otra estés de vuelta bonita ^-^

    ¡SE MUUY FELIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIZ 😊😊💕!

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    1. Pues si te llama, no lo dudes: acude... ;D. Abrazos.

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  12. La desidia veraniega es casi un imperativo. El cuerpo y la mente necesitan "desidiarse" un poco de vez en cuando y normalmente no los dejamos. Por eso en verano mandan todo su arsenal de flojera y nos obligan a descansar. Así que está bien entregarse a la molicie de vez en cuando. Y te lo dice alguien que tampoco ha tenido vacaciones...
    Sea como sea, me alegro de que hayas vuelto.
    Un abrazo.

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