domingo, 6 de septiembre de 2015

Libros abandonados

Hasta hace unos años, yo era incapaz de abandonar un libro. Le daba vueltas y vueltas, lo aparcaba durante días, lo cogía de nuevo, lo volvía a soltar, pero, al final, lo terminaba. Después, protestaba, mascullaba maldiciones por la basura que acababa de leer, me relajaba y a otra cosa, mariposa.
   Hasta que un amigo me dijo: -"Me queda mucho por leer como para perder el tiempo con un libro que no me gusta"- Efectivamente. Había tanto por leer. Sin embargo, seguía siendo incapaz de dejar a medias una lectura, como si buscara su redención al llegar al final, como si esperara que guardase su grandeza en el último capítulo. 
   Cuando me cansé de esperar milagros, cuando me di cuenta de que esas maravillas que habían convencido a algunos a publicar ese libro no se mostraban ante mí, cuando me harté de tragar mediocridades que me dejaban más fría que el mármol o con un cabreo monumental, empecé a abandonar libros, a cerrarlos a la mitad de la lectura e, incluso (ya en el colmo de la rebeldía), en el primer capítulo. Adiós a los cargos de conciencia, a la desazón de estar perdiéndome lo mejor.
   Desde que me decidí a escribir este blog, cada vez me resultaba más fácil el abandono y me sentía más libre. Siempre había otro título para sustituir al anterior, siempre miles de recomendaciones de otros blogs que descubrir y, siempre, un buen sabor de boca que me dejaba la conciencia tranquila. El problema solo se me presentaba al terminar una gran historia y verme obligada a elegir bien para que me durara esa sensación. Quizás me hacían falta dos o tres días de búsqueda hasta dar con un digno sustituto, pero nada más.

   Y de repente, cuando creía que lo tenía todo controlado, me doy de bruces con un libro que me descoloca completamente. Su lectura me revuelve por dentro, la historia es sórdida y angustiosa, me golpea; el lenguaje crudo, áspero y desolado me resulta desagradable en muchos casos; los personajes no pueden ser más deprimentes, más miserables, más desvalidos. Entonces, ¿qué hago yo aún con él entre las manos? Había vuelto esa antigua sensación de "búsqueda del tesoro", de falsa esperanza de encontrar El Dorado en la última página. Y seguía pegada a una historia que no me hacía disfrutar.
   En los últimos meses me había encontrado con varios libros que pasaban bajo mis ojos sin pena ni gloria. Aunque a alguno de ellos le había concedido el beneficio de la duda en tres ocasiones, había terminado por darles carpetazo a todos con una entereza que me llenaba de "orgullo y satisfacción". Y entonces llegó este último y me devolvió a la cruda realidad de mi naturaleza indecisa y "cotilla", porque, quizás fuera solo eso, pura intriga por saber el final de la historia, porque tanta desolación, maldad y crueldad tendrían que tener una razón de ser. O era, sencillamente, la maestría del escritor al escribir, que era capaz de enredarme con su lenguaje y su forma de contar.
   Hoy he apagado definitivamente la tableta (para más inri era un libro electrónico), ni siquiera la he recargado para que no hubiera recaídas. Me he lanzado a por el siguiente, y este en papel, casi con desesperación, como si fuese un calmante. Y, aunque no prometo que no haya un nuevo intento (para ciertas cosas soy muy cabezota), aquí va esta entrada, en su honor, casi como un conjuro: por un libro que me tiene con el corazón encogido si lo leo y con el alma en vilo si lo abandono. Y por tantos libros abandonados que se quedaron por el camino.

28 comentarios:

  1. Yo he de reconocer que me sigo resistiendo a abandonar un libro sin llegar al final a pesar de que como dices, hay tantos por leer que no debería perder el tiempo con los que no consiguen atraparme, pero siempre pienso que algo puede cambiar más adelante
    Besos

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    1. Eso mismo es lo que yo sentía: ¿y si me pierdo lo mejor por no llegar hasta el final? Pero... Si no ha conseguido gustarme hasta ahora, ¿cómo lo va a hacer al final? En fin, un "sin vivir" ;D. Abrazos.

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  2. Estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Fuera cargos de conciencia por abandonar libros peñazo o, sencillamente, que no nos llenan! No todos hemos de tener los mismos gustos ni las mismas percepciones. Esto es como la moda, cada uno se siente bien con distintas prendas.Un abrazo.

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    1. Gracias Zarzamora. Sí, esa es la filosofía, pero... qué poco la cumplo :-( Abrazos.

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  3. Todavía me cuesta dejar libros sin acabar. Habré dejado inconclusos dos o tres a lo largo de toda mi vida. Yo también tengo un amigo que opina que no hay que perder el tiempo con algo que no te gusta. Un beso.

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    1. ¡Ay! Esos amigos que nos empujan a quebrantar nuestros más sagrados principios, qué haríamos sin ellos, ;D. Abrazos.

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  4. Yo antes también era de las que llegaban hasta el final costara lo que costara y aunque después se me pasaron los cargos de conciencia por abandonar lecturas últimamente estoy un poco reacia al abandono. De hecho recientemente me ha ocurrido con dos libros y con uno me alegro de haber llegado hasta el final porque sí encontré el anhelado dorado, pero con el otro, precisamente el que terminé ayer, a pesar de que ha tenido buenos momentos mi sensación final es que podía haber dedicado mi tiempo a otros libros y es que, nos pongamos como nos pongamos, hay muy buenas lecturas esperándonos como para andar perdiendo el tiempo con lo que no nos llena.
    Besos.

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    1. Pues sí, cada vez estoy más convencida, aunque no puedo quitarme ese regusto amargo. Abrazos.

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  5. Me ocurre como a Tatty.. De momento soy incapaz pero tienes toda la razón.. ¡Hay tango por leer! Besos.

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    1. Sí, tocaya, el dilema es difícil. Abrazos.

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  6. Yo antes me negaba a dejar a meidas caulquier libro pero luego me hice la cuenta de que no me sirve leer algo que no me está gustando. Quizás este año ha sido de los que más libros sin terminar dejo atras.

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    1. Yo creo que sentimos cierta frustración al no disfrutar de un libro, ¿no? Abrazos.

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  7. A mí de momento me puede la cabezonería y los acabo, pero sé que alguno que otro he dejado, aunque ahora mismo no recuerde el título. Un besote!

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    1. Si, ese ha sido mi problema en más de una ocasión, la cabezonería. Qué le vamos a hacer. Abrazos.

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  8. Jajaja Yo siempre los acabo... si no la conciencia me remuerde. ¿Cómo acabará? ¿Y si el final me gusta? Etc... Si al final no me ha gustado nada de nada, me vengo con la crítica en el blog y al menos, podré criticarlo con conocimiento de causa ya que lo he terminado.

    Mira, no puedo evitarlo. Jajaj

    Saludos :))

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    1. Esas dudas son las que me han llevado a mí a tragarme más de un ladrillo infumable. Jijiji, es lo que hay. Abrazos.

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  9. Yo tampoco lo hacía... antes, hace unos años. Ahora, sin dudar, sin echar la vista atrás siquiera. Una atadura más de la que nos hemos liberado...
    ¡Besines, Marisa!

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    1. Llevas razón, no deja de ser una atadura. Abrazos Carmen.

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  10. Pues yo aún no sé hacer eso. Te admiro. Yo los empiezo y los tengo que acabar, y no sé porqué. Lo bueno es que ya tengo una edad y conozco bien mis gustos, pero algunas pocas veces es inevitable fallar en alguno. O alguna lectura que salga elegida en el club de lectura del que formo parte y que no sea de mi estilo. Pero me lo leo siempre.

    bsos!

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    1. Hola Rossy, créeme que te entiendo. Yo, sin embargo, intento perder este hábito ;D. Abrazos.

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  11. Durante mucho tiempo me ha pasado como a ti: era incapaz de abandonar un libro, dándole siempre otra oportunidad, hasta que lo terminaba y me sentía estafada: no se había merecido esas oportunidades.
    Ahora también me pasa como a ti: no me ando con miramientos, y ya abandonar un libro no me causa malestar. Me lo causa el perder el tiempo con lo que no me aporta nada salvo hastío.

    Lo que te pasa con este del que hablas es lo que en términos técnicos se denomina "ni contigo ni sin ti" (je,je), y eso es terrible. Si no consigues olvidarlo en unos cuantos días es que estás abocada a terminarlo.

    Me ha gustado mucho la entrada, por si no lo habías notado :)

    Un abrazo.

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    1. Jajaja, gracias Ángeles, algo había "percibido" sí. Es que es difícil alejarse de viejas costumbres, ¿verdad?, y más si es para abandonar un libro. Abrazos.

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  12. No soy capaz de seguir leyendo un libro que no me engancha. Les suelo dar un margen y si llegado el mismo no hay química entre ambos, pues se abandona y a por otro que me reconforte del anterior fiasco. Que, eso si, igual es fiasco para mi y no para otros. No sería la primera vez.

    Suelo decir en alguna reseña que los libros son como un buen plato de comida, que si nos gusta, lo devoramos pero en ocasiones solo es apariencia y ahí viene el sinsabor que nos queda de algo que esperábamos más. En fin, leer es disfrutar y entretenerse y no tragar todo lo que nos echemos. Un abrazo.

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    1. Muy buena comparación, sí señor. En ello estoy, es "desengancharme" cuando no hay química. Abrazos.

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  13. Yo soy incapaz de no terminar un libro. De hecho solo hay uno que no he terminado y lo empecé seis o siete veces... y lo tengo en mi mesilla
    Caerá
    Besos

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    1. Jajajaja, eres persistente, ¡eh! Yo ya me he dado por vencida, pero ánimo con ese libro de la mesilla que te ronda ;D. Abrazos.

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  14. Me cuesta, me cuesta muchísimo no terminar un libro, pero como dices hay tanto por leer...que a veces merece la pena dejar alguno a medias. Aún así me resulta difícil, jeje.
    Besos!

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    1. Ya lo creo, Alicia, a mí también me resulta difícil, por eso me "entreno" con ganas. Abrazos.

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