lunes, 20 de enero de 2014

Capítulo II: Y Don Quijote se decidió a salir

No es fácil imaginar cómo, en plena Mancha y en pleno mes de julio, este "decidido caballero" pudo resistir casi todo el día, montado en su caballo, embutido en su armadura y con la celada puesta.
"Con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera".
   Criatura, ¿cómo no se le iban a derretir los sesos y no iba a confundir una venta con un castillo, unas prostitutas con princesas o al posadero con el Alcaide? Cualquier cosa era posible. Allí se alzaba el magnífico castillo, con su foso, sus almenas, su puente levadizo. Solo echó en falta al enano que tocaba las trompetas a la llegada de algún caballero. ¡Ay los libros de caballerías, cuanta confusión le creaban! 
   Mientras, el pobre Don Quijote no comprendía muy bien por qué "las dos hermosas doncellas" no dejaban de reírse cada vez que le miraban. Pero claro, ¿quién no lo haría? Con esas pintas. El pobre ya estaba empezando a mosquearse porque... "es mucha sandez además la risa que de leve causa procede". Aunque en este caso, la causa no era nada leve.
   Don Quijote, más perdido que Carracuca y con más hambre que un lobo, consiguió por fin que le acomodasen en las cuadras. Lo mejor llegaba entonces: ¿Quién era el "guapo" que se quitaba de encima "el peto y el espaldar"? Pues las "doncellas" fueron las encargadas:
Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido,
como fuera D. Quijote
cuando de su aldea vino;
doncellas curaban dél,
princesas de su Rocino.

 
 Y así le dejamos, tan contento, mientras le daban de comer (porque él no llegaba a meterse la comida a la boca) y, lo que era más ridículo, le daban de beber mediante una caña que el ventero le había puesto en la boca y por la que le iba echando vino. ¿Os lo imagináis? Yo ahora mismo no puedo, me estoy secando las lágrimas.

18 comentarios:

  1. Alguna vez me animaré a leer el Quijote. Me estáis tentando mucho. Besos.

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    1. Y seguro que cuando lo hagas no te arrepentirás. Abrazos.

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  2. Este capítulo es buenísimo, pobre Don Quijote...
    Besos

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  3. Jejejej, muy buena exposición de los hechos. A seguir la travesía :)
    Besos

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  4. Me encantan las entradas del Quijote, y no te creas que no me tienta volver a leerlo, pero tendrá que ser más adelante.
    Besos.

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    1. Nunca es tarde si la dicha es buena, ;-). Abrazos.

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  5. Pues al igual que a ti, la imagen final con la caña para el vino me pareció hilarante, estuve riéndome un buen rato. Besos.

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    1. Y que lo digas: un tío con armadura, en plena canícula y en plena Mancha, bebiendo por una caña, ¡el acabose! Abrazos.

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  6. Seguro que así, con este estilo jocoso y cariñoso que empleas, muchos se animarían por fin a leer esta obra.
    Una entrada estupenda, ya lo creo.
    Saludos.

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    1. Gracias, Ángeles. Tú siempre tan amable. Abrazos.

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  7. Tal como lo cuentas, anima a leer El Quijote pero… de momento, ahí lo dejo, en la balda de la estantería. Disfruté muchísimo de la serie protagonizada por Fernando Rey y Alfredo Landa, el libro es una eterna asignatura pendiente.
    Un saludo.

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    1. Pues el libro es mucho mejor que la serie, así que espero que desempolves el libro cualquier día de estos ;-). Abrazos.

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  8. Me lo estoy pasando pipa con vuestras reseñas, y me están entrando ganas de releerlo ya :-) Un beso!

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    1. Pues ale, sin pensarlo. ¡No hay dolor!.. ;D. Abrazos.

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  9. Pobre Quijote!
    A ver qué le depara el tercer capitulo
    Besos

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    1. ¡Qué ternura! Ya estoy deseando ponerme con el tercero. Abrazos.

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